Qué va a hacer Griñán

29 de octubre 2012 - 01:00

LOS resultados de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco, más la previsión de lo que puede ocurrir en las próximas catalanas, han encendido todas las luces de alarma en el PSOE. A pesar de las contundentes declaraciones de Rubalcaba y las de su entorno más próximo, poniendo de manifiesto el no darse personalmente por aludidos y completar los cuatro años de mandato, no parece que lo tengan tan fácil como quieren dar a entender. Está bien que lo digan, porque no pueden abrir ahora, a menos de un mes de unas elecciones, un proceso de renovación de personas, sobre todo cuando son esas personas las que tienen que abrir el proceso, aunque sí admiten que es necesario reencontrar el proyecto socialista. Lo que pasa es que es muy difícil ilusionar a un electorado desencantado presentándole ideas nuevas vendidas por las mismas caras.

Cierto es que el PP ha bajado en votos, tanto en el País Vasco como en Galicia. En el primer caso, el resultado obtenido por Basagoiti se corresponde, más o menos, con lo que se esperaba, y el descenso ha sido bastante menor que el del PSOE. Mientras tanto, en Galicia, no sólo ha conservado el PP la mayoría absoluta, sino que ha conseguido tres diputados más que en la anterior legislatura. Y esto, se lea como se lea, quiere decir que el rechazo a las políticas de austeridad del Gobierno de Rajoy es menor que la falta de credibilidad de la alternativa socialista. Esto es así, aunque también hay que reconocer que en la victoria ha influido el componente personal de Núñez Feijóo.

Las consecuencias de estos resultados no pueden, por mucho que se intente, quedarse circunscritas a las fronteras autonómicas, y muchos de los que ahora defienden esa limitación territorial antes de las elecciones hablaban de que la pérdida del gobierno en Galicia, pondría en serias dificultades, internas y externas, a Rajoy. Así que lo que era válido antes también tiene que serlo ahora. Es decir, que la victoria de Feijóo ha servido también para consolidar a su presidente nacional. Tanto es así que no sería aventurado decir que, si hubiese ahora unas elecciones generales, el resultado no sería muy distinto al gallego porque, aunque el PP perdiese apoyo electoral, éste no iría a engrosar los votos del PSOE, mientras que los partidos minoritarios, que sí obtendrían un beneficio, están muy lejos de ser alternativa.

A quien ha beneficiado esto es a Griñán que, salvo por el disgusto que le hayan infligido los resultados en su sentir socialista, se ha consolidado como el principal referente del PSOE a nivel nacional, entre otras razones, porque es el que más manda. Y está todavía por ver hacia dónde quiere empujar. No lo puedo asegurar, pero tengo la impresión de que no le gusta lo que hay, así que la gran cuestión es qué va a hacer Griñán.

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