Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
HOY, cuando un avión de Air Nostrum levanta el vuelo para inaugurar la tan esperada ruta Almería-Sevilla, me viene a la mente una anécdota que me sucedió hace ya casi quince años. Tuvo lugar en un cóctel, también con ocasión de la inauguración de un enlace. Aquel día, una personalidad muy relevante del sector aéreo español me comentó que, en su opinión, el futuro pasaba por cerrar los aeropuertos pequeños y deficitarios de AENA y que las compañías volasen sólo desde los aeropuertos más grandes, para que así éstos se convirtiesen "de una vez" en fuentes de riqueza.
En el más puro estilo de las teorías monetaristas al uso, aquella persona pensaba que la mayor parte de los aeropuertos de la red eran inmensos centros de costes que había que convertir en florecientes negocios, sin reparar que la riqueza de los aeropuertos no se cifra en la recaudación de las tasas. La prosperidad que la aviación comercial genera a su alrededor se mide en los miles de puestos de trabajo de nueva creación, en la generación de modernas infraestructuras y en la mejora permanente de la movilidad de las personas y bienes, uno de los objetivos fundamentales de la Agenda de Lisboa.
Corría el año 1995 y yo había fundado Air Nostrum tan sólo unos meses antes. Era todo un novato en el sector, pero estaba seguro de que ése no era el camino y así se lo dije a aquel alto cargo. Me parecía simple y llanamente un tema de lógica. Durante 1994 -el año en que se liberalizó el mercado aéreo- había viajado por toda Europa para empaparme con la forma de trabajar de las compañías regionales; y había comprobado que sus objetivos se sintetizaban en dos: dar capilaridad a los aeropuertos principales aportando y distribuyendo tráfico y vertebrar regiones creando rutas transversales. Mientras que en España sólo un 2% de los enlaces aéreos podían considerarse de carácter regional, en Alemania y Francia este tipo de rutas superaba el 60%. Entonces me hice la siguiente pregunta: si en Europa habían construido su prosperidad fomentando el desarrollo aeroportuario de las ciudades medias y pequeñas, ¿qué sentido tenía ir a contracorriente? ¿No sería mucho más lógico trabajar para construir un tejido aéreo doméstico que pusiese a España a la altura de Europa, favoreciese el desarrollo económico y fuese un instrumento de cohesión social y accesibilidad territorial?
Desde 1995 hasta hoy ha llovido mucho. Air Nostrum es la segunda compañía regional europea y yo soy el primer vicepresidente español en los casi 30 años de historia de la ERA (European Regional Airline Association), la asociación de referencia en el sector que engloba a más de 70 compañías aéreas, 40 aeropuertos y cerca de 150 fabricantes y proveedores de la industria aeronáutica. Ahora ya nos escuchan en Europa, pero todavía tenemos muchas cosas que aprender de ellos. En estos momentos en la Unión Europea hay 257 rutas operadas en régimen de Obligación de Servicio Público. Mientras que la ruta Almería-Sevilla es la tercera con estas características en nuestro país, algunas naciones tradicionalmente partidarias de fomentar la iniciativa privada y muy reticentes a la injerencia del estado en el mercado aéreo como el Reino Unido, tienen ¡26 rutas! en este régimen y sólo con París existen 22 enlaces aéreos que, pese a ser deficitarios, el Gobierno francés ha considerado que deben ser operados con dicha fórmula para que los ciudadanos de esos territorios sientan que la palabra "integración" también va con ellos. En mi opinión, es pura lógica. ¿Económica? Les aseguro que sí. ¿Democrática? Desde luego.
El vuelo Almería-Sevilla llega para dar respuesta a una necesidad. O, aún mejor, a un problema, que, en definitiva, así se llama a tardar cinco horas en tren y cuatro y media en coche en llegar a la capital de tu propia comunidad. Y para solucionar ese problema, para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Fomento han utilizado la herramienta que contempla la legislación europea para los casos en los que la explotación de un enlace es deficitaria: la Obligación de Servicio Público. Sería injusto si desde aquí no agradeciese públicamente la muestra de solidaridad territorial que ello supone.
Air Nostrum ha sido la compañía seleccionada en concurso público para garantizar el servicio en dicha ruta. Sé que soy parte interesada, y descuéntenme lo que me toca, pero creo que la elección ha sido acertada. Y lógica. Nuestra compañía tiene experiencia en otras rutas en régimen de OSP, como el mercado interbalear o el vuelo Madrid-Estrasburgo, que recientemente nos ha sido adjudicado de nuevo por la Unión Europea. Además, Air Nostrum opera en 8 países de Europa, las 17 comunidades autónomas españolas y la ciudad autónoma de Melilla y está integrada en el Grupo Iberia y la alianza Oneworld, lo que garantiza una difusión de la ruta en los sistemas a nivel mundial. Air Nostrum fue, el año pasado, la compañía más puntual de España, y les garantizo que pondremos todos los medios a nuestro alcance para darles el mejor servicio posible en la ruta, ya que, al fin y al cabo, ustedes, como futuros pasajeros, son nuestra razón de ser, y ganar su confianza será nuestro mejor premio. Desde hoy la ruta Almería-Sevilla está a su disposición. Les espero.
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