Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Lo tengo escrito por aquí. Estaba escrito en piedra o bronce en el dintel de la puerta de entrada al Cuartel de Instrucción de Marinería del Departamento Marítimo de Cádiz, de San Fernando. Al modo de Auschwitz te informaba de que el que manda más, sabe más y siempre tiene la razón. O sea, como elevar a ene lo que había que aprender para siempre en esas instalaciones de donde se salía defendiendo la bandera de España "hasta la última gota de nuestra sangre", que en eso pensaba el otro día en la indignación que me produjo lo que hizo con esa bandera la diputada catalana y lo que habría podido hacer yo si por casualidad hubiera estado allí y recordado el juramento. Y no hicieron los que estaban allí, con la excepción de un periodista que le preguntó por qué lo había hecho. Mirian Nogueras se llama la fulana, imagino que muy satisfecha por la ofensa causada, y aplaudida en su feudo indepe. Nulla pax perpetua con ellos, Pedro Sánchez, que lo sepas.
Pero bueno, iba a hablar de este movimiento inexplicable de Santiago Abascal y su Vox, haber llamado a Ramón Tamames, 89 años de edad y su larga historia en la política española, de la clandestinidad a nuestros días. Digo que me rindo, no entiendo nada, y no me avergüenzo confesándolo aquí. Digo que leo las interpretaciones a izquierda y derecha, delante y detrás, arriba y abajo. Y nada, entiendo menos. No ya por la definición constitucional que había aprendido de lo que significa en la Constitución española, el concepto de moción de censura constructiva, sino todo esto, que imposible que salga y que es el segundo intento. Como si fueran contra Feijóo y su PP más que contra Sánchez y el PSOE, por la dicotomía tramposa de votar que no es apoyar a Pedro Sánchez, contra quien va dirigida la moción de censura. Nos toman por tontos, de nuevo, o lo intentan. A cuyo juego se presta el socialismo de los casos de corrupción, como el canario último, verdaderamente alucinante. Diciendo, como recordarán, que la abstención anunciada por el PP es un paso más hacia la ultraderecha.
Me imagino a tantos ciudadanos con un sobre en la mano, con un voto dentro que meter, dilucidando qué papeleta poner, que sea la mejor para España y para los españoles. Y mientras está pasando, lo estamos viendo. El nuevo menosprecio a Su Majestad el Rey en Barcelona y el nuevo 'estatus' que pide el PNV, más todo lo que cuelga, que cada uno sabe lo suyo, aunque se haya rendido un poco, como yo mismo, por todo estos desatinos, esta España actual.
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