Monticello
Víctor J. Vázquez
Venezuela reveladora
LAS noticias sobre la existencia de galerías subterráneas de las más diversas épocas son abundantes en la historia local. También son conocidos los estudiosos que se ocuparon del tema en el siglo XIX como J. Nicolás Enrile o los hermanos Vera y Chellier y más recientemente Francisco Cordones, José Antonio Ruiz Gito o Eugenio Belgrano.
Un numero considerable de estas noticias, tienen como escenario el barrio del Pópulo, lo que ha quedado explicado en cierta forma tras el hallazgo del teatro romano en 1980. En aquel lugar y de época medieval, deben tener un especial interés las que deben conservarse (aljibe y la secreta) aún bajo el pequeño solar donde estuvo el Castillo de Cádiz en la calle San Juan de Dios junto al Arco de los Blancos. En 1902 cuando apenas había pasado cincuenta año su desaparición, el Diario de Cádiz informaba de las inspecciones realizadas por la Comisión encabezada por el entonces director del Museo Provincial Pedro Riaño de la Iglesia que "se visitaron los restos que quedan del castillo del Pópulo, llamando la atención su magnífica escalera de caracol, estando lo escalones constituyendo el árbol central o vástago y algunos azulejos e incrustados en sus graníticos muros." Aclarar estos datos hoy día no parece relevante, pues en la Guardería Municipal que se asienta en aquel solar, se efectuaron obras sin detenerse en profundidad en estos aspectos.
Otra curiosa noticia sobre subterráneos de la zona es la que en el argot de la arqueología local se conoce como la del "pozo de Enrile", debido a que fue recogida por dicho autor en sus dos ediciones (1843-1848). Su texto dice "En la calle del castillo, esquina frente á la casa del Velero, se ve un muro que encierra el terreno donde antes había una casa de la iglesia. En la pared contigua á la casa inmediata que está en el descenso á la plaza de los Escribanos, hai un pozo medianero y en su cañón como a distancia de cinco varas, una abertura angosta de media vara con dos escalones, que dá entrada a una rotunda con asientos de mármol blanco en su alrededor. Esta rotunda está labrada en la peña, tiene en el centro la base de una columna y pedazo de la misma roto, más el resto de ella no está allí. Difícil es calcular el destino de esta pieza que parece aislada, y es de creer perteneciese a un edificio que se ignora cual pueda ser. ¿Será por ventura una mazmorra para jente de distinción?. Las conjeturas la hacen probable."
La situación de concreta de este pozo ha sido objeto de hipótesis que apuntaban a las plazas de Fray Félix o de los Escribanos (desparecida); las casa de Marquina o de la Tinajas; el aljibe de la Catedral Vieja, y la calle Silencio, etc. Lo cierto es que nada ha sido confirmado a pesar de la gran extensión excavada ya y conocida del teatro romano. Motivo que nos llevó a dedicarle horas en archivos y bibliotecas para aclarar aquellos datos y que nos encaminó - como una opción más - a situarlo en la calle Mesón, siendo necesario mayor espacio para justificarlos.
Una interpretación popular de estas noticias puede ser la tradición que pervive en nuestros días sobre la existencia de un subterráneo con paredes de mármol donde un grupo de moros "mantienen una partida de cartas ".
Pocos datos más sabemos, solo nos parece que cuando desaparece la primera tradición surge ésta enlazándola en el tiempo. El hecho de ser "moros", nos la centra una vez en el barrio del Pópulo. Precisamente allí lo buscó en 1956 D. Miguel Martínez del Cerro como entonces informó la prensa local. Recordamos así mismo que dicha tradición en diciembre de 1984 Ramón Corzo la interpretaba, sin saber la justificación, con "una Santa Cena procedente de la Catedral de la ciudad, quemada por los ingleses en el siglo XVI."
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