Qué pensará Juanma Moreno de la impetuosa marquesa? Cayetana Álvarez de Toledo está despeñando al PP por el barranco del exabrupto y el extremismo ante la pasividad o conformidad de un Pablo Casado cada día más ausente. Todo esto choca con el trabajo de más de un año de Moreno, el tiempo que lleva en la Junta, por ofrecer una imagen centrada, dialogante e institucional. En buena parte, porque ése es su carácter, pero también porque tenía que lavar el pecado original de haber sido el primero en dar a Vox un papel determinante en una comunidad autónoma. El presidente andaluz ha sabido manejar el tema con habilidad, aunque algunas veces, la última con la comisión parlamentaria de "reconstrucción" de Andalucía, inútil desde el minuto uno, se le haya ido de las manos. Si Feijóo, inmerso en campaña electoral, dijo que Cayetana perdía los papeles y que eso era algo inadmisible, estoy por asegurar que el presidente andaluz no sería tan comedido. No he tenido oportunidad de preguntárselo, pero me imagino a Juanma Moreno seriamente alarmado.

¿Qué pensará Inés Arrimadas de la estrategia que lleva en Andalucía Juan Marín? La nueva dirección nacional de Ciudadanos ha emprendido un viaje, parece que sin retorno, que aleja al partido de la foto de Colón y del error de Rivera de permitir que se repitieran las elecciones generales. El resultado de aquella política a la vista está: Ciudadanos quedó deshecho y ahora hay que reconstruirlo todo. Arrimadas se ha puesto manos a la obra, pero en Andalucía, donde quizás tengan el foco de poder más importante de España, la política que sigue Marín es la de los tiempos de Rivera. Lo demuestra en sus constantes apariciones públicas y en su actuación parlamentaria. Su estrategia pasa, lógicamente, por mantener la estabilidad de su Gobierno. Pero si permanece ajeno a la nueva estrategia de su partido, tendrá que pagar la factura. No he tenido oportunidad de preguntárselo, pero me imagino a Arrimadas haciendo planes al respecto.

¿Qué pensará Pedro Sánchez de los elogios sin fin y sin mesura que le dedica Susana Díaz cada vez que se le pone a tiro un micrófono o un periodista? La dirigente socialista parece empeñada en enterrar lo más hondo posible su duro enfrentamiento por el liderazgo del partido con el hoy secretario general. Mira para otro lado cuando hace un acuerdo con Bildu o apoya sin reservas que el País Vasco y Navarra vayan a gestionar el ingreso mínimo mientras a Andalucía se la deja de lado. No he tenido oportunidad de preguntárselo, pero me imagino a Pedro Sánchez soltando carcajadas.

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