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PEPE Ruiz Navarro lleva toda su vida trabajando en el mundo de los emprendedores. Desde su cátedra, desde organismos públicos, asociaciones privadas, la universidad y tantos otros lugares. El profesor nunca ha investigado un nicho de oportunidad, que dirían los finos, en el que Cádiz es puntera. Un sector que Business Angels o quien quiera que sea debería estudiar a fondo porque puede ser la solución al endémico problema del desempleo que nos atenaza: el plaquismo gaditano. Nadie ha reparado en esta especialidad local que sirve igual para una jubilación, una despedida, o un agradecimiento, que lo mismo lleva formato de sobremesa que se coloca en una fachada, igual en metacrilato, en metal o en mármol. Son tantas las posibilidades que me extraña la ausencia de una labor científica al respecto , quizás desde la UCA para luego montar eso que llaman spin off. El Ateneo, sin ir más lejos, fue la entidad que con más empeño se dedicó a la labor de llenar de placas las calles de Cádiz para honrar a todo tipo de gaditanos, unos nacidos hace siglos y otros en tiempos más recientes. Está Cádiz reluciente, de monumentos y placas plagado, unas de fecha reciente y otras que otra gente ya nos legara. El plaquismo es versátil, multiforme y fuente de prosperidad.
Recuerdo que cuando se jubiló Emilio Aragón de su puesto en Cajasol le organizamos un acto de homenaje donde abundaron las placas de agradecimiento hasta el punto de que Valdivia y Javi Osuna le regalaron también un bote de netol, precavidos que fueron porque ya preveían el aluvión de placas. Un fallecido locutor de radio, cuando ingresó en el convento, se organizó a sí mismo múltiples despedidas, cada una con una placa correspondiente. Al pobre de César Braña no le permitió Teófila Martínez que fuese al Ayuntamiento a entregar unas cuantas cuando se despidió como gobernador civil. En Cádiz el que no tiene una placa no es nadie, aunque sea de sobremesa. Ya no se pueden poner sobre el televisor, junto a la muñeca de Marín, porque ahora son planos o curvos (o las dos cosas) pero siempre hay disponible una repisa en el mueble bar. Se ha formado una muy justa contienda en EMASA por un quítame allá esa placa entre el anterior y el actual presidente. Desde aquí te lo digo, David Navarro, tú no eres un gaditano auténtico: mira que quitar una placa cuando toda la ciudad hace lo contrario. Eres un malaje grande. La historia no te absolverá.
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