Quizás he hablado alguna vez con él, no lo recuerdo. Al no ser la cultura mi ámbito profesional no hemos tenido relación periodística. Nos saludamos por la calle como se saludan tantos gaditanos: por conocerse de vista. Más relación me une con su hermano Eduardo, que es más carnavalesco. Dicho esto, desde la lejanía y por cosas que he leído o me han contado, quiero dedicar esta azotea a Pepe Bablé, ahora que se jubila como director del Festival Iberoamericano de Teatro (FIT) después de 27 años. Aún así, y desde mi desconocimiento sobre asuntos escénicos, me atrevo a considerarlo un gaditano como la copa de un pino. No me ha hecho falta ni asistir regularmente al FIT para estimar su labor. Como a él no le ha hecho falta cargar un paso o salir en una comparsa para ejercer de gaditano. De los que, sin mucho ruido, van a dejar huella en la ciudad después de dedicar media vida a ponerla en el mapa internacional de la cultura.

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