Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Te recuerdo hincando los codos día y noche ante aquel escritorio buró de la humilde casa de un obrero, donde tan complicado era encontrar la intimidad apropiada para concentrarse en los apuntes. Mientras tus amigos se divertían, tú elegiste labrarte un futuro estable. Un estricto horario pegado a la pared te marcaba los tiempos para llegar preparado a las oposiciones. Luego vinieron esas solitarias noches en tan lejanos pueblos y el loable y casi estéril intento de predicar tu vocación en colegios en los que la policía entraba a caballo. Un cuarto de siglo después de haber dado una de las grandes alegrías a nuestra familia, el gobierno saliente y puede que el entrante te eligen de cabeza de turco de los males de la economía española que ellos mismos han destrozado. No pidas perdón por ser funcionario. Aunque esos políticos a los que ahora se les llena la boca defendiendo la cultura del esfuerzo se ensañen con quienes precisamente son ejemplo de la misma.
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