Tribuna libre

Marcos Ramos / Romero

Los otros bienes a proteger en Medina Sidonia (II)

22 de abril 2008 - 01:00

ME recreo ahora, en este catálogo de los otros bienes a proteger, con otras maravillas naturales de resurgencias acuíferas en torno al arbolado hortelano de Medina Sidonia. La que más peligra, por estar oculta y en terreno hoy urbanizable, es la resurgencia cárstica, con estalactitas y estalagmitas en su origen como tienen las otras dos que señalizo a continuación, que nace bajo el promontorio-torreón al noreste del Cristo de la Sangre y cuya corriente de agua se recoge en un pozo de hoya y galería romana tras los edificios que estaban encima de la cegada Fuente de la Alcubilla, que de su excedente se surtía. La Galería, recorrida en los años 1980 por componentes del Grupo Gades, que fotografiaron algunos tramos, se dirigía hacia el Caminillo Chico y se cortaba por derrubios antes de llegar a él en la zona del Recreo de San Miguel, suponiéndose que empalmaba con conducciones de la Fuente Salada, si es que las de ésta que ahora provienen de lo más alto a través de Calle Resbala no venían también a buscar este pozo y los de las Cantarerías aquí situadas y mandaban excedentes a los llamados pozos de las antiguas fábricas de harina y de la llamada de las palmas, que antes fue de harina, al otro lado de la carretera frente a la Alcubilla.

Después de esta resurgencia la que más me ha llamado la atención es la situada al noroeste del montículo donde se asienta el caserío de la finca de los Reyitos en hijuela del Pinto con unos cuantos metros de profundidad en caverna y con abundante agua aprovechada para regadío y la resurgencia, pozo y conducciones de la Huerta de Molía en el Hoyo de Santa Ana y el pozo, noria y galería del Galapacho, que como su nombre indica es o era un criadero de tortugas, fuera para las sopas de los Mínimos sus propietarios o para la cría de galápagos como limpiadores naturales de pozos frente a serpientes y conducciones de agua potable. Para regadío también es la cueva con preciosas arquerías mudéjares en ladrillo, similares a los del depósito de la Fuente Chica, que surtía alberca en medio de la antigua huerta de la Fuente Chica donde se encontraron monedas, tal vez ofrendas, con los motivos fenicios de las de Medina.

De esta guisa y provenientes de cuevas calcáreas bajo promontorio, aunque hoy no estén en su estado natural, son todas las Fuentes de Medina menos la artesiana llamada de los Naranjos. ¿Porqué los ecologistas y la consejería de Medio Ambiente no van a estar interesados en que se conserven estas cuevas con sus resurgencias naturales de agua antes de que una recalificación urbanística del terreno las destruya para siempre?

¡Y no deberíamos dejar atrás tampoco las conducciones de agua y estanques de La Flora en el Hoyo de Santa Ana que sacaba las esencias de la alhucema o lavanda de Medina en época de Primo de Rivera y posteriormente, ni lo construido para lo mismo en La Flora de la Calzada! ¡Son los únicos restos, desaparecidas las cantarerías, que quedan de producción industrial aprovechando-transformando los productos de nuestras campos y haciendas!

Y habiendo hablado del arbolado y huertas de Medina, hoy casi inexistentes como tampoco existen casi las haciendas de frutales y hortalizas, no estaría de más alguna protección para ellas premiando sus producciones típicas de ciruelas de botella, peras pardas y de barragán, almendros, higueras, etc. y sus ricas hortalizas como los alcauciles. Sabiendo que la "hortelanería" no da hoy para sostener una familia habrá que acudir con imaginación a todas las soluciones menos al abandono de la misma y tenerla en huertos familiares, en cooperativas, etc. en todo lo que haya dado resultado en otros sitios. Resulta además que todos quieren un pedazo de tierra como recreo y los que más los extranjeros que nos visitan y que al comprar hermetizan su propiedad para los nativos. Si para la rehabilitación y adecuación de viviendas la Consejería de Obras Públicas en colaboración con las concejalías de Urbanismo pone a disposición de los usufructuarios asesoramiento y dinero, ¿porqué no pueden hacerlo para el campo las Consejerías de Agricultura y Medio Ambiente?

¡Ah!, se me olvidaba. Da pena ver en lo que va quedando de haciendas y casas de campo el que los derrubios, estercoleros, paleras, restos de aperos de labranza, etc. se exhiban "cutremente" en las zonas más visibles ante los que pasan por los caminos o carreteras. ¡Qué manía de enseñar "los trapos sucios" y no lo más bello de lo edificado o de los huertos!

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