El Alambique

josé / antonio / tejero

20 años

LO primero que te encuentras al entrar en el bar Rincón de El Puerto es un cartel que prohíbe utilizar el WhatsApp; "hablen entre ustedes" reclama el reclamo. Puede resultar tremendamente paradójico, dada la moda de interactuar con el prójimo en remoto, pero lo cierto es que en términos generales, entre los parroquianos que con cierta asiduidad nos instalamos acodados en la barra, se cumple a ritmo sincopado esa bendita manía de hablar. Siempre teniendo en cuenta lo que el político británico sir Winston Churchill aclamaba con cierta sabiduría y experiencia "una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores". Aunque tampoco está mal lo de Calderón de la Barca "o calla o algo di que mejor que callar sea".

En ese vínculo latente de convivencia donde el diálogo, la opinión, la conversación, el coloquio se ejercen con pleno sentido, la figura de Francisco Benítez Reyes se hace imprescindible (también con la inestimable ayuda de Maruja, Kiki, Rosa, Ángel y Teresa). Paco lleva veinte años en esa esquina de las calles Santa Clara con Cielo. Dos décadas de trabajo continuado que han servido para que su figura y su negocio tengan la respetabilidad que se merece. Con anterioridad, a finales de los años 80, probó suerte capitalina durante dos años en Joy Eslava, pero su ciudad pudo con él, y se volvió para emprender su propio proyecto de hostelería.

Para tener una visión en forma de panorama de este rincón parroquiano portuense, hay que prestar atención a su variada clientela que está compuesta por un nutrido grupo de profesionales y vecinos que a diario hacen un alto en su obligaciones a la hora del café o la tapa; profesores, pescaderos, asesores, políticos, panaderos, funcionarios, agentes de seguros, marineros, entrenadores de fútbol, periodistas, pintores, barrenderos, albañiles, enfermeras, abogados y algún que otro jubilado; Miguel y Puchi, Juan José Pastor, los madrileños Alfonso y Luisa, Carlos y Pepe (denominados los de Hacienda), Ventura, Benito Cumbreras, Ramón Bollullo y Ramón Álvarez, Carmen, Juaqui, Antonio Ojeda, Mercedes Toronjo y su marido Paco Sánchez, Emilio, Pepe Ruiz Fernández, Rafael, Manolo… y tantos nombres propios que confieren a este lugar una personalidad de raigambre. Felicidades Paco por estos 20 años.

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