¿Y ahora qué?

Se fue Pedro Sánchez a visitar al Papa (a ver si le sirve para algo) y ya se prepara otra vez para el estado de alarma

Después de la moción de censura que le montó Santiago Abascal, como si fuera su gurú, se fue Pedro Sánchez a visitar al Papa (a ver si le sirve para algo) y ya se prepara otra vez para el estado de alarma, lo que más le gusta. Pedro va entre el cielo y el suelo, como cantaba Mecano. Ya se les ha descontrolado completamente del todo la gestión sanitaria de la segunda ola. Han vuelto a cometer errores de bulto. Sin embargo, aquí vivimos en los mundos de Yupi, con don Simón al aparato, lo que está en la esencia del desastre. Sólo importa la política de vía estrecha. Vox ha cometido un gran error, ya que las mociones de censura no se organizan para perderla por goleada y dar oxígeno a un Gobierno en apuros.

A Pedro Sánchez le ha venido como anillo al dedo, para agitar el fantasma de la ultraderecha, uno de sus tópicos preferidos. Estaba frotándose las manos desde que la anunció Abascal. A ese escenario, ideal para darle un respirador a un Gobierno al borde del desahucio, se había sumado también Pablo Iglesias con el ficticio debate entre monarquía y república.

Desde el principio se vio que la moción de Santiago Abascal no iba contra Pedro Sánchez, sino contra Pablo Casado. Y no ya por ponerlo en la tesitura de alinearse junto a Vox para un fracaso, o mantenerse firme en una negativa a la moción (votando lo mismo que el PSOE y la izquierda extrema), o abstenerse dando una sensación de pasotismo. Las tres opciones tenían contrapartidas de riesgo. Pero lo obvio era que Pablo Casado aparecería como el convidado de piedra, en un debate donde Abascal jugaba a ser el líder de la oposición.

A la desesperada, cuando nadie confiaba en él, Pablo Casado salió del Congreso como el triunfador de la moción de la censura: mató a dos pájaros de un tiro, a Vox y a Ciudadanos. A los primeros por situarlos en la extrema derecha y al margen de la civilización europea (en los tiempos del blanco y negro, según dijo), y a Ciudadanos porque al colocarse en el centro pone la primera piedra para la absorción o la extinción. Los memes que han surgido estos días confirman que Abascal se ha quedado muy tocado. Aunque algunos crean que Vox se convertirá en la alternativa para los indignados con el PSOE. Las cuentas no van por ahí.

A pesar de los disparos desde la derecha, es cierto que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se escaparon vivos (políticamente hablando) de ese debate, que ha sido un error, y a ratos un horror. ¿Y ahora qué? Prepárense. Vienen tiempos recios, como dirían Santa Teresa y Vargas Llosa. A veces gobierna el más listo, y otras veces el menos tonto.

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