Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
HOY me toca VOLVER, que aunque al pronto tenga el título de una famosa película de Pedro Almodóvar, está muy alejado de lo que quiero expresar y del sentido que este personaje le da a sus películas y a ésta en cuestión y luego porque ni el famoso director manchego, ni sus amiguitas, incluida La Cruz, son santitas de mi devoción, ni su temática, ni su estilo… Volver, en este caso se podría acercar más a una canción de un genio del tango, también actor de cine, mundialmente conocido, el inmortal Carlos Gardel, y eso que dice de, "La vieja calle donde me cobijo tuya es su vida, tuyo es su querer. Bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver. Volver con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien".
Porque a lo tonto, a lo tonto, ya han pasado muchos años desde que a uno le dio por comprometerse, contentando a unos/as y disgustando a otros/as, y a transmitir a los demás sus pensamientos (no todos, claro, porque algunos quedan reservados por los siglos de los siglos) y ya no sólo la frente se platea, como canta Gardel, también el pelo y las entrañas. Y VOLVER a escribir sobre cosas de este aletargado pueblo, que a fuerza de no ver progreso, de andar metido en mil y un problemas y luchas tribales políticas se cansó de llorar. Volver por Navidad a casa, ahora que el Corte Inglés y compañía con su loco afán consumista tiene tanto interés en que ya cantemos villancicos en noviembre y encender luces a diestro y siniestro a pesar de tanta crisis y calentamiento global, cuando todavía no hemos terminado de guardar el bañador y el flotador. Pero volver a casa, a este Diario desde el que en más de una ocasión escribí, acerté y erré como humano que es uno, supone una nueva etapa que espero superar sin necesidad de que me hagan el control antidopaje, entre otras cosas porque no pienso competir con nadie, ni apretar el acelerador, ya que esa frente, pelos y entrañas plateadas le enseñan a uno a tomarse las cosas de otra manera. Progresar algunas veces es reconocer los errores cometidos en el pasado y a hacer propósito de enmienda. A pesar de que algunos/as ya entrados/as en años lleven lustros metiendo la pata hasta el cuadril y continúen erre que erre, la mula al trigo, insistiendo en andar por los mismos derroteros, que se convierten en graves si eso afecta a la ciudadanía, porque si se mete la pata y en esa metedura el afectado es uno mismo no importa, pero aquí (y no solo aquí) da la impresión de que corregir es como suicidarse. Fracasar. Progresar algunas veces es saber dar un paso atrás, a pesar de que ahora corre como la pólvora una frase con la que no estoy de acuerdo y que empieza a estar muy manida: "para atrás ni para coger impulso". Si hay que dar un paso al frente se da, si es necesario, y si es para atrás también, porqué no. Luego se tiene más fuerzas y se ven las cosas de distinta manera, ¿o no? VOLVER es un poco como estar solo ante el peligro (otro título de película, esta vez protagonizada por un hombre más sencillo a pesar de su grandeza universal, Gary Cooper), "solo ante el peligro" que ya pudimos ver en Escalones, Sillas Centros o Butacas (según la cuestión monetaria) del Cine Madariaga. Solo ante el peligro porque lo que dices, lo dices tú y acarreas con ello con todas sus consecuencias, sea un elogio o sea una crítica, porque en este pueblo y supongo que en otros, no solo hay que lidiar con el enfado del personal porque hagas una crítica a alguien, sino lo que es peor, por hablar bien de uno/a. A pesar de todo, no me duelen prendas de volver "a casa por Navidad" cuando no hemos entrado todavía en el invierno y es posible que siga saliendo el sol por Antequera. Sobre todo si va uno a contraflecha.
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