Tribuna libre

Francisco / López / Fernández / Prior Y Párroco Del Carmen

La Virgen del Carmen en la Alameda del cielo

16 de julio 2008 - 01:00

EL otro día discutían unos amigotes sobre el barrio del Mentidero. Argumentaban que era insignificante, comparándolos con otros de la ciudad. En fin, esas cosas comparativas que no son demasiado buenas, pero que sirven para resaltar algo de lo que más sobresale. Salvaba solamente "al Carmen"; así, como suena. Una chica protestaba y disentía totalmente. Evidentemente, no había nada en juego, más que la buena relación y conversaciones de cierto rollo noctámbulo. Sinceramente, me sentía incómodo con tales temas, pero mi calidad de gaditano de tan solo dos meses no me permitían emitir juicios en lo conversable. Conociendo algo el barrio en sus calles rectilíneas, que casi evocan los trazados latinoamericanos en sus cortes callejeros, comencé a pensar lo que se resalta del barrio y por ser distinguido como tal.

Confronté mis opiniones y resulta que el Mentidero es un gran sitio de vida e historia; esto es de contenido. A pocos metros de la plaza que recibe el nombre del barrio se localiza el Parque Genovés, que solo por el perfume que exhala en las noches veraniegas merece la pena pasear por estos lugares; el grupo de facultades, donde la palma se la lleva la de Medicina; el Gran Teatro Falla, donde difícilmente se puede hablar de la ciudad en el carnaval sin que el subconsciente no lleve a uno al coloso de los festejos; la calle Ceballos, cuna del nacimiento de Diario de Cádiz, el veterano de la prensa española; la Plaza del Mentidero y la Verdad o de Méndez Núñez, donde lo que se mienta es veraz: la casa Fragela, antaño también de viudas, semejante a la que había en la Plaza de las Viudas…

Y personajes: nos quedamos con Gitanilla del Carmelo (Adela Medina), mujer grande y popular, referente de una cultura plena del siglo XX; señora imbuida de piedad, vida espiritual, poesía, literatura, costura, bordados, aire festivo, gracia y gracejo; ahí queda, en el recuerdo, que pasa los barrios, murallas y baluartes gaditanos para ser reconocida internacionalmente, aunque ni en Cádiz ni en su barrio tenga una estatua, que bien se la merece, aunque tengo entendido que se dieron los pasos para hacérsela y colocarla públicamente en el centro de su plaza, como testimonio vivo de esta ciudad agradecida.

Pero la vida del Mentidero tiene a la Virgen del Carmen, con su Alameda sin par, donde los jardines son terrazas en las veinticuatro horas del día para soñar y amar y enjugar los sinsabores y penas ante la vista del Carmen.

El Carmen, Nuestra Señora del Carmen, en estos días de su novena es lo más sonado del Mentidero. A Ella le cantan estos días, a ritmo de oración, una docena de salvas conjuntados. Y se dan cita para cantar a la Madre y Señora el coro del Rebaño de María, el de Raíces Andaluzas, el de Nuestra Señora del Carmen, que hace doblete y que compuso, ejecutó y popularizó el himno de la coronación, Cádiz del Carmen; el de Medea, el de Virgen del Pilar, el de Porta Coeli, el más joven y casero por estar en la propia sede carmelitana; el conjunto vocal de Cámara Virelay, el de San Francisco, el de la coral Canticum Novum y el dúo Faenza, del barrio aunque residentes en Ubrique, que no quieren faltar a la oración cantada a los pies de la Virgen del Carmen. Si le añadimos el de todas las personas que llenan el templo en cada celebración por las fiestas de su Titular, encontramos que esa docena de grupos vocales corresponden a las doce estrellas de la corona de Reina del Carmen. Y las estrellas son el adorno de lo que Ella es. Pero, qué alegría saber que ese adorno mariano somos nosotros, mejor, las voces cantoras de Cádiz.

Y es que viene al pelo y merece la pena echar un piropo a Cádiz. Se podría de decir que Cádiz es la ciudad de la alegría por sus cantes, y de las canciones y coplas por su carnaval; la ciudad del canto por naturaleza, en sus olas y vientos: de levante o de poniente, y hasta cuando está en calma, canta; se nota, se siente, el levante está presente.

Y ¡cómo no cantar a la Virgen del Carmen Coronada! Ahora se entiende la razón del ser del Carmen del Mentidero, "en la Alameda del cielo" como cantan a la Madre los corazones generosos y dichosos de expresarles su amor con su canción. Y es que Carmen viene de Carmelo, que significa poema, canto, jardín. Diríamos: jardín encantado.

stats