Gafas de cerca
Tacho Rufino
Trump, con un par
No, no es que yo quiera ser un día Obama y otro el Rey. Se trata de la forma y manera de firmar que tenían los monarcas. "Yo el Rey" sonaba a absolutista, a "aquí mando yo". Por eso quizás el nuestro ha cambiado y firma simplemente "Juan Carlos Rey". Cada vez que oigo o leo algo sobre él, lo recuerdo. Ahora día sí y día también sale el tema a propósito del rebrote republicano. Mis respetos, teniendo además buenos amigos desde ha tiempo, empezando por el buen alcalde José Antonio Barroso, aunque militáramos en planetas distintos. Pero no comparto esa erupción volcánica de última hora por muchas razones.
Sólo quiero afirmar y testimoniar, porque fui en cierta manera testigo, de que el Rey no estuvo en la intentona golpista y es más, gracias a él nos libramos de un rebrote quizás y sin quizás sangriento en el año 81. Curioso es que precisamente los que han alardeado y culpado por escrito, por palabra o rumores a D. Juan Carlos de estar con los Tejero, Milans, Armada, eran de extrema derecha. Por eso extrañan mucho los córner que se tiran al área desde el ala zurda. Si él hubiera querido, le hubiera sido muy fácil, porque incluso algunos de los capitanes generales que se abstuvieron estaban muy próximos a una solución golpista. Sólo fue el Rey quien los paró. A su lado, toda la noche el príncipe Felipe, que quiso él le acompañara. Y la Reina, que bien se acordaría de su hermano Constantino y sus coroneles cuando el golpe de Estado en Grecia.
La Monarquía es una institución actual, si está actualizada. La nuestra, fruto del buen consenso de la Transición, lo mismo que la bandera rojigualda fue buena para derechas e izquierdas. Recuérdese que aquel Partido Comunista de Carrillo, que tanto transigió, en aras de la concordia, obtuvo el mejor resultado electoral de su moderna historia, hasta 23 diputados el año 79, muy lejos del cómputo actual.
Yo el Rey, digo, él el Rey, como cualquiera, puede tener sus faltas y sus errores, que no es ni Ramón y Cajal ni San Martín de Porres, pero hay que ser justo con él. Ha sido y es un buen monarca y es por encima de los Gobiernos y los ministros de Exteriores el mejor embajador de la moderna España en el mundo. ¿Acaso no nos va bien con esta Monarquía?
También te puede interesar
Gafas de cerca
Tacho Rufino
Trump, con un par
Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
El pinsapar
Cerrar el grifo
Postrimerías
Ignacio F. Garmendia
Marienbad