Con la de golpes que os llevasteis en mi etapa de portero de futbito y con la cantidad de postillas con las que os castigué, y ahora resulta que me estáis salvando la papeleta. Antes prácticamente no os hacía casi ni caso. De vez en cuando alguna codera para evitar algún que otro golpe o alguna cremita para evitar que se secaran. Pero ahora rindo un homenaje, total ahora hay homenajes y aplausos para casi todo, a nuestros codos. Los uso para llamar al telefonillo, para abrir el picaporte de la puerta, para darle al botón del ascensor. Y lo peor es que llego a casa y ni siquiera se llevan un triste limpiadito. Total, como nadie ha dicho de momento que este bicho se pegue a través de los codos... Pero bueno, que sirva de ejemplo y que todos aprendamos la importancia que están teniendo ahora tantísimas cosas que hasta ahora prácticamente pasaban inadvertidas. El virus nos ha impuesto una retirada para pensar y para que sepamos valorar lo menos importante.

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