Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Ami perro le gustan los charcos que se forman en la plaza en obras con la lluvia. Le gusta mojarse las pezuñas. Olisquea los restos de bocadillos de los obreros que hay entre escombros y montículos de arena, y trata de comérselos, pero casi siempre se lo impido. Es de mala educación. "¿Tú crees que esto va a estar listo para la Semana Santa?", me pregunta el perro de sopetón. "El alcalde debería reservarse un vuelo a Bangkok si las procesiones no pudieran pasar por la Prioral", prosigue mi mascota.
No le hago demasiado caso, pues no quiero que me vean hablando con el perro sobre asuntos cofrades. Le doy un pequeño tirón de la correa y le invito a seguir paseando, que para eso hemos salido a la calle.
Viendo que no le doy pie a seguir hablando del tema, se va por la tangente: "Me provoca gran desazón ver cómo desfilan por los juzgados los causantes del caos urbanístico que reina en la ciudad para que luego nunca paguen por sus irresponsabilidades". Le miro de reojo, desdeñando su pedantería, y le contesto con una pregunta: "Con lo pequeño que eres, ¿cómo te atreves a ser tan cargante?". Arruga el hocico, recoge las orejas y, humillado por mi ofensiva reacción, agacha la cabeza y sigue caminando.
La curiosidad de mi perro parece no tener límites esta tarde. "¿Y qué pasa con el ex alcalde, después de tantas causas abiertas?, ¿cuánto te apuestas a que al final no pisa la cárcel?". Mi perro es hasta gracioso y me hace soltar una carcajada. La señora que sale del portal me mira como si estuviera loco. No sé qué decirles; ni a la señora ni a mi perro.
Al girar la siguiente esquina, el perro me sale con lo del clan de los Galán. "¿Qué harán ahora las prostitutas que trabajaban en esos burdeles, ahora clausurados?; ¿irán a la cárcel?". "Pues ni idea", le replico en voz baja. Hay niños cruzando a mi lado y no quiero que nos escuchen. Le chisto y vuelve a mirar al frente.
"¿Y por qué salen a manifestarse contra la jubilación a los 67 años si no hay trabajo?". "Tú te callas", le suelto al perro, que eso no es de incumbencia canina. "Entonces, ¿qué quieres, que hable del tiempo en Carnaval?".
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