Plaga de grillos

01 de octubre 2017 - 08:46

No hace falta ser Juan Tamarit para saber que la base de la magia es el engaño. Con mucho arte pero engaño al fin y al cabo. Con una mano se llama la atención de la audiencia mientras con la otra se lleva a cabo el truco.

Ale hop. Así parece que ocurre en Cádiz: mientras todo el mundo está pendiente de la plaga de ratas otra asola la ciudad, la de grillos. No voy a decir que es en silencio porque de noche forman una algarabía de tal nivel por todas las calles y plazas de la ciudad. El coro de los grillos que cantan a la luna, que escribió Machado. Voy a pedirle el sonómetro a Javi Osuna. Estos insectos ortópteros que cuando baten las alas hacen ese ruido penetrante y desagradable se han extendido de forma inusitada . Como a la mayoría les hace gracia (salvo que entren en tu casa y no te dejen dormir) no causa el escándalo que han provocado, con justicia, las ratas.

Este mamífero roedor provoca en el inconsciente un rechazo extraordinario , quizás porque está asociado a enfermedades desde la Edad Media. El caso es que cuando aparece una rata todo son gritos y cuando se oyen a los grillos, todo son risas. Y se han convertido en una molestia. Las calles del centro hacen de caja de resonancia hasta el extremo de ser una grillera a lo largo de todo el verano. Dicen que tiene que ver con la sequía. No lo sé. Cuando ha habido plaga de cucarachas se ha llamado rápido al Ayuntamiento que acudía presto a resolver el problema. Ahora siempre cabe la duda de si se ha contratado a la empresa correspondiente, si hay producto para matar a los bichos, si hay cebos y toda esa burocracia que hemos aprendido tan rápido en los últimos meses. Andamos como un grillo por culpa de estos insectos tan graciosos que cuando son tan abundantes se convierten en una plaga. Sería menester que saliera la plaga en el periódico para que los partidos de la oposición le presten atención y el Equipo de Gobierno reaccione, que parece la secuencia natural en este tipo de asuntos. O al menos así ha parecido con las ratas.

Supongo que el alcalde, que presume de ser vecino de La Viña, habrá oído como todos el canto de los grillos las noches de verano. No sé si en la plaza Asdrúbal, que es el lugar cuyas terrazas frecuenta José María González, hay la misma plaga que en el Casco Antiguo. El caso es que en algunos lugares como la Plaza de España o el Paseo de Santa Bárbara la cantidad de grillos es tal que se convierte en algo molesto. Aunque bien pensado es peor la plaga indepe que pretende romper la soberanía nacional , y sus palmeros.

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