Sostengo que muchos de los males de la sociedad actual están en la pérdida de la costumbre de comer pavo por Navidad, una actividad casi abandonada que sólo mantenemos ya algunos pavistas. He llegado a comerme el pavo con taquitos de carne membrillo como guarnición para probar hasta donde llega la resistencia del hombre en cuestión de emgollipamiento.

El pavo en Navidad era una forma de mostrar la solidaridad con los demás. La tía Pepi siempre decía lo mismo: este año me ha salido "la mar de jugosito"...y tu pensabas...la mar...no te ha salido ni el jugo de un arroyo de Torrealhaquime. Pero tú, solidario con la tía Pepi, por tal de no estropearle a la pobre mía la tradición, ese día que llevaba los zarcillos que le regaló su Robert, mostrabas tu solidaridad con ella, lo mismo te tocara muslo o pechuga y te lo comías entero. Incluso preguntabas ¿este año le has puesto pistachos...no Pepi? y ella contaba que lo había visto en Canal Cocina, que ella le tiene mucha fé, como si fuera la Virgen del Carmen, pero en sartén.

Yo noté, con los años, cuando abandone la edad del pavo, que la Tía Pepi, no era tan buena como aparentaba tras ese bambito floreado cubierto con rebequita a juego. De hecho noté que a los que no podía ver les ponía las pechugas más grande, para que se engolliparan más.

Incluso a mi tia Juani la chica, que le quitó un novio de joven, se lo ponía escasito de salsa…como diciéndole por la cantidad de veces que te engollipaste con él. Había que ser tremendamente cuidadoso con el pavo de la tía Pepi. Podrías optar por hacer aquel trago lo más rápido posible y comértelo veloz, pero la jugada era muy peligrosa, porque la Tía Pepi estaba atenta y te decía que le quedaba todavía un poquito en la olla que "había guardado para tu tío que le gusta mucho". Cuando Pepi llegaba con el segundo trozo de pavo, ya frío y más tieso que una loncha de caña de lomo de convite chungo, tu veias que tu Tio Roberto, su marido, se reía por dentro... como diciendo la cagaste gafa.

No te quedaba si quiera el consuelo de las papas, porque Pepi hacía el pavo solo, sin papas que lo hiceran más llevadero. Por eso un grupo de pavistas, de gente que queremos seguir engollipándonos el día de Navidad, queremos crear un movimiento en las redes sociales para que el pavo vuelva a casa por las fiestas...aunque sea en alitas. El próximo 24 de diciembre, más que un hastag por las redes sociales, enviaremos un "jarta" pidiendo que en las mesas de Cádiz vuelva el pavo por Navidad...el mundo necesita emgolliparse.

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