De dos en dos

Javier Anso

El Papa en África

Benedicto XVI viajó a África del 17 al 23 del pasado mes de marzo. ¿A qué fue, a condenar los condones? No, fue a hablar de reconciliación, paz, solidaridad, esperanza y justicia. ¿No se lo creen? Mejor, pasen y lean.

"África debe vencer sus miedos. África puede transformarse en el continente de la esperanza (pero) en una época en que tantas personas sin escrúpulos quieren imponer el reino del dinero despreciando a los más pobres, tenéis que estar atentos" (19 de marzo).

"Nuestra misión es edificar una sociedad libre, pacífica y solidaria. Por eso os pido: no os rindáis a la ley del más fuerte" (20 de marzo). "No tengáis miedo. Aunque esto suponga ser un signo de contradicción frente a actitudes duras y a una mentalidad que trata a los otros como instrumentos para usar y no como hermanos y hermanas a los que amar, respetar y ayudar a lo largo del camino de la libertad, la vida y la esperanza"(22 de marzo)

Pidió "a políticos, agencias internacionales y empresas multinacionales: tratadnos con humanidad, sin que los africanos sean considerados tan solo como receptores de soluciones elaboradas por otros; los africanos deben ser los primeros agentes de su desarrollo", y reclamó el 0,7% (20 de marzo). "Hay que compartir con más justicia y entre todos, los recursos de la tierra" (día 23 de marzo).

Las palabras del Papa fueron "un aliento para no ceder al afropesimismo, y para seguir construyendo una sociedad más justa y solidaria", dijo Paul Biya, presidente de Camerún (17 de marzo)

Al Norte no gustaron las palabras del Papa. ¿Solución?: silenciar unas; manipular otras. El Papa dijo: "No se puede superar el problema del SIDA solo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo solo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema" (17 de marzo). Nosotros diremos: "El Papa proclama que los condones aumentan el problema del SIDA" (Público, 18 de marzo).

Permitan una fantasía. Nuestras autoridades, preocupadas por los embarazos de adolescentes, saben que además de repartir preservativos hace falta educación sexual. Pues bien, ante la frase: "no se puede solucionar este flagelo solo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema", ¿Público, u otro medio, diría: "El Ministro de Sanidad proclama que los condones aumentan el problema de los embarazos de adolescentes"?

No se vence el SIDA solo con condones. Hace falta, además, educación; una sexualidad responsable; fortalecer el papel de la mujer ("la historia habla casi exclusivamente de los logros de los hombres, cuando, realmente, una parte importantísima se debe a las mujeres" 22 de marzo); combatir la pobreza; cuidar los enfermos; exigir medicinas a precio de coste; fortalecer la democracia; humanizar la economía, etc. En eso trabajan en África la Iglesia Católica y otras muchas instituciones. De eso habló el Papa. Pero que no se sepa, porque cuestiona nuestro estilo de vida. Titulemos: "La iglesia amenaza gravemente la salud" (Público, edición del día 18 de marzo). ¿Más tranquilizante, verdad?

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