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Obras de arte religioso

La devoción de los fieles a una determinada imagen les confiere un derecho que podría llamarle de rezo

Entretuve la larga espera en una Notaría, en la que coincidí con José Miguel Sanchez Peña, conservador-restaurador emérito del Museo de Cádiz, con el comentario sobre la denuncia que él había presentado ante la Delegación de Cultura, por la desaparición de los fondos de nuestra Catedral de 4 esculturas de la Roldana. De esta denuncia ya tuvieron conocimiento los lectores de este Diario por la información que se publicó. José Miguel es un hombre muy discreto, nada amigo de sensacionalismos y que solo por conocer la amistad que me unía con su difunto padre, José María Sanchez Vega, accedió a confirmarme lo que ya se sabía: que los ángeles que esculpiera la Roldana en 1686 eran 8; que él había restaurado, con Jesús Porres 2 de ellos, que están en la Catedral y que otros dos fueron regalados a una parroquia de Bárbate, pero que faltaban 4.

No cabe duda que la Iglesia Católica, tiene la mayor colección de esculturas, pinturas, mosaicos, bordados que a través de los siglos se fueron encargando a los mejores artistas para ilustrar y ofrecer imágenes de sus enseñanzas. Ese patrimonio artístico ha sufrido muchos ataques de los que algunos tuvieron su origen en ideas religiosas como la de los iconoclastas y la reforma protestante.

No es culpa exclusiva del Cabildo de Cádiz la desaparición de esas 4 esculturas. Recuérdese que de la Catedral de Santiago, con más medios económicos que nuestra Diócesis, desapareció un importante Codex y hasta el periódico El País lo disculpaba, con el argumento que aunque la Iglesia está obligada a cuidar y vigilar ese patrimonio, no puede hacerlo por sí sola.

Dos reflexiones me hizo José Miguel que son de sentido común: una, que la mejor vigilancia de las obras de arte de la Iglesia, consiste en exponerlas en lugar de almacenarlas (y yo añado, prestarlas a iglesias modernas de la diócesis, las que sobren). Los fieles que acuden son los primeros en advertir que la imagen de su devoción falta en el altar. La segunda, (que es más mía que suya) que hay que recordar a la Iglesia, sin discutirle su derecho de propiedad, que la devoción de los fieles a una determinada imagen les confiere un derecho que podría llamarle de rezo o contemplación, por lo que la Iglesia no está autorizada a llevárselas del lugar, ya que el pueblo las siente como suyas. Esto ya ocurrió en Pastrana donde los vecinos hacían guardia a la puerta de la Iglesia para que los rectores del templo no se llevaran las imágenes de su devoción y podría ocurrir en Cádiz para que la O.S.A. no se lleve al Cristo de la Buena Muerte.

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