Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
Eso de que los niños, los borrachos y los locos dicen la verdad, es una regla que quiebra en multitud de ocasiones. Porque hay niños fantasiosos y crueles que pueden buscarle un disgusto al más pintado; borrachos que, además de buscar un problema a cualquiera, no dicen la verdad, ni durmiendo, y locos que, al amparo de su demencia, son capaces de arruinar la vida y la hacienda de cualquiera. El Código Penal contempla como eximentes o atenuantes, en algunos casos, las tres situaciones. Yo tengo un amigo que no se cree que los locos deban salir impunes de los delitos que cometan. Y dice que hasta que no se den cabezazos contra la pared y se abran a la cabeza en dos, no cree que estén locos. Que lo demás son cuentos de camino. Lo de los borrachos, en estado de "negación de la evidencia" está al corriente. Véase el caso del Profesor Neira. Y yo que me lo maliciaba. Porque eso de la fama automática de héroe, sin tener contrastados su vida y milagros anteriores, no es sino juzgar un acto aislado, que por muy heroico que fuera, no retrata a la persona. Se ha dicho ahora, a toro pasado, que la defensa que hizo Neira de la mujer maltratada, no fue sino una actitud chulesca, ante el maltrato más chulesco de Puerta para con su novia. Al final, por la boca muere el pez, las declaraciones de Neira, después de ser sorprendido con más del triple de alcohol en sangre del permitido lo han retratado. Respecto de los locos e iluminados, los protocolos psiquiátricos y las legislaciones, permiten contemplar la existencia de "intervalos lúcidos". Y eso es lo que ha tenido Fidel Castro, un intervalo lúcido, cuando ha dicho que "el modelo cubano ya no funciona". Pero es que no funciona, ni ha funcionado nunca. El asesinato, la prisión, el decomiso, la usurpación, la confiscación, la falta de derechos y libertades de la llamada revolución cubana, que son, por otra parte, delitos de lesa humanidad han sido lo común en el sistema que ahora, dice Fidel que no funciona. ¿Qué es esto, un "punto de contrición" como el de don Juan Tenorio, o un intervalo lúcido en un loco que ha llevado a un país a la locura y a la indigencia?. Por eso, lo de que los niños, los borrachos y los locos dicen la verdad no es más que una soberana mentira que va de boca en boca.
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