Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Liderazgos de chichinabo

El panorama político que nos ofrecen las elecciones andaluzas es desolador, con un ramillete de políticos anodinos

Hemos pasado del hiperliderazgo social al orgánico. Los líderes de los partidos en los 80, Felipe González, Fraga, Carrillo durante un tiempo luego Julio Anguita, han dado paso a unos liderazgos basados en el control orgánico, con la indiferencia, el hartazgo y hasta el rechazo de la sociedad. Ahora no hay líderes políticos capaces de convencer a la gente del camino por donde deberíamos ir sino líderes internos de los partidos que se rodean de pelotas que solo les ofrecen lisonjas a cambio de un salario público. Hubo un momento que los partidos comprendieron que el control del boletín oficial correspondiente les permitía nombrar todo tipo de cargos para así controlar el partido. Se introdujo el engañabobos de las primarias consistentes en que los lidercillos locales llevaban a votar a cuñados, sobrinos y colegas aquello que convenía a sus particulares intereses. Decenas de miles de cargos públicos de medio pelo y asesores, las élites extractivas de rentas, son la base en la que se sustenta este sistema clientelar. No nos extrañemos del desolador panorama político que nos ofrecen las elecciones andaluzas con un ramillete de políticos anodinos, sin interés, puestos ahí en su día por el mero hecho de que molestaban poco y servían a su señor. Juanma Moreno llegó a presidir el PP de Andalucía por ser un tipo amable que no rechazaba nadie, impuesto por Soraya Sáez de Santamaría. Venía a cubrir el hueco que había dejado la presencia agobiante y perenne de Javier Arenas( sigue en el machito aunque parezca que se ha retirado). Vox, el azar y los errores de Susana Díaz le llevaron al Palacio de San Telmo, y su capacidad para no cometer errores le ha convertido en el eje de la política andaluza sin una voz más alta que otra, que de eso ya se encarga Bendodo, el poli malo. Se pasea por las calles andaluzas haciéndose fotos con las puretas ociosas en cada esquina. Algo parecido le ha ocurrido a Juan Espadas, puesto allí solo para acabar con Susana Díaz, que no despierta el menor entusiasmo ni entre los suyos. Así es complicado que el votante socialista se movilice. Juan Marín tiene tan poca sustancia, tan poca profundidad política e intelectual que se le nota todo. Su único interés es seguir en el cargo y mantener a los colegas. A la izquierda del PSOE el galimatías es brutal, por más que se empeñe el eterno Martín Recio. No sé cómo se van a articular unas primaras de Podemos por un lado, IU por otro y el resto de los siete enanitos por otro. "No se aclara el repartido comunista", cantaban Los Cubatas hace 35 años. Elegir entre Toni Valero y Juan Antonio Delgado es desolador, porque en la sanguinaria tradición estalinista se cargaron a Teresa Rodríguez.

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