EL ALAMBIQUE

Enrique / Bartolomé

Jabatos

25 de marzo 2009 - 01:00

VALIENTES, osados y atrevidos. Ahora entiendo a mi amigo cuando nos llama jabatos, mientras, como cada sábado, damos patadas a un balón en el patio del colegio Sagrado Corazón de nuestra ciudad. Como es consecuente hasta el tuétano, acude cada fin de semana que toca, a ver al Racing Club Portuense jugar en el Cuvillo y también allí se desgañita y exige que los que salgan al campo sean auténticos jabatos, es decir: osados, atrevidos y valientes. He seguido por la prensa los sabores y sinsabores de una plantilla de jugadores que, de la mano del que se creía todopoderoso, iba llegando a nuestra ciudad con buenos contratos bajo el brazo. Mientras el grifo de la abundancia derramaba a raudales unos euros sospechosos, el equipo obtenía buenos resultados y hasta soñaron algunos con subir a Segunda División. Cuando los fiscales primero y los jueces después se decidieron -desde Málaga hasta Ayamonte- a no pasar ni una, las empresas sustentadas con dinero fácil comenzaron a tambalearse y los que se erigieron en mesías tuvieron que hacer las maletas y dejaron proyectos con muchos agujeros y pocas realidades. En El Puerto no fuimos a la zaga y el club de fútbol de siempre tuvo la mala suerte de caer en manos de quien luego tiró la toalla y dejó a la afición compuesta y sin equipo. Porque nos guste o no, esa plantilla forjada a base de talonario fue desapareciendo a medida que las arcas del club se quedaron sin ingresos. Con todo el respeto que se merecen los profesionales del deporte del 'vejigazo', hay que decir que aquellos que tenían las nóminas más altas, apenas si sintieron los colores del Portuense. Y cuando los presupuestos se contuvieron, emigraron y "si te he visto no me acuerdo". Quedaron, sin embargo, los auténticos jabatos de los que mi amigo era gran defensor. Esos deportistas que jornada tras jornada, con los borceguíes apoyados en el precipicio, supieron contener su rabia y lucharon con todas sus fuerzas y sin los euros en los bolsillos.

Los hombres de la plantilla del hoy Racing Club Portuense han demostrado con su gallardía, su esfuerzo y su saber estar, que en el fútbol, como en la vida, lo más importante es ser atrevidos, valientes y osados. O como dijera mi amigo: jabatos de los pies a la cabeza.

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