Gafas de cerca
Tacho Rufino
Trump, con un par
LAS nuevas medidas de saneamiento bancario buscan generar confianza entre los socios de España en Europa y entre sus acreedores en los mercados internacionales. Esperemos que lleguen a tiempo. El decreto publicado ayer en el BOE pretende también conseguir que fluya el crédito a las empresas, colapsado desde hace años. Las exigencias suplementarias de solvencia obligarán a muchas entidades a solicitar ayudas al Estado y provocarán una nueva concentración bancaria. Un proceso que afectará a cajas de ahorros andaluzas. Estamos en vísperas del dibujo final del mapa bancario regional. Banca Cívica-Cajasol ha sido absorbida por la catalana Caixa y Cajasur por la vasca BBK. Caja Granada forma parte del Banco Mare Nostrum, liderado por Cajamurcia. Y Unicaja es la única entidad financiera española con más de 50.000 millones de activos con sede en Andalucía. Las fusiones anteriores han dejado a la mayor parte de las regiones españolas sin banco de referencia. Las que lo tienen son Cantabria, País Vasco, Cataluña, Madrid, Andalucía, Murcia, Aragón y Asturias. En estas cuatro últimas comunidades autónomas están radicados los líderes de grupos a los que el Gobierno ha invitado a unirse. Los presidentes de Unicaja, Cajamurcia, IberCaja y Liberbank tienen un plazo de un mes para acordar una fusión con derecho a ayudas. Es impredecible el resultado de conversaciones que se sucederán en las próximas jornadas y el diseño final de una eventual agrupación. Pero podemos ya lamentar que no se haya producido hace meses un entendimiento entre Unicaja y BMN, que habría dado lugar a un grupo de más de 150.000 millones de activos, con claro predominio andaluz. Una fusión deseable en opinión reiterada por este diario. Aquí han faltado muchas cosas. En particular un impulso desde fuera. Desde luego desde el Gobierno andaluz, con una influencia inédita en el universo cajista y bancario desde hace años. La responsabilidad también concierne al principal partido de la oposición. PSOE y PP deben asumir que las tensiones entre ambos en demasiadas ocasiones no ayudan al interés general. Éste es un ejemplo. Pero lo mismo puede decirse de la CEA, que no hizo nada para crear un clima propicio. Añádanse a la lista otras organizaciones sociales igualmente pasivas o ausentes. Ha faltado una potente sociedad civil andaluza. Una vez más.
También te puede interesar
Gafas de cerca
Tacho Rufino
Trump, con un par
Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
El pinsapar
Enrique Montiel
Cerrar el grifo
Postrimerías
Ignacio F. Garmendia
Marienbad
Lo último