Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Esquela de la u

Casi sin repercusión mediática, la Ejecutiva de Unió Democràtica de Catalunya ha acordado someter a este partido al proceso de liquidación ordenado por un juzgado de Barcelona. No se ha publicado ninguna esquela por este partido catalanista y cristiano, que se fundó en 1931 y que fue desde la Transición uno de los elementos de cohesión del Estado democrático. Su último líder, el pulcro Duran Lleida, uno de los políticos mejor valorados de España y peor considerados de Cataluña, se desgañitaba en el Congreso, alertando de los peligros de ruptura que se desencadenarían si el Gobierno no se atenía a legalizar el referéndum de independencia. Fue contrario a la secesión, pero favorable a la consulta.

Aunque no esté de moda elogiar a Rajoy en este asunto -más bien se le critica desde la equidistancia de algunos, situados entre el rupturismo y el inmovilismo-, las principales víctimas del procés han sido, hasta ahora, los dos partidos que lideraron Cataluña desde la Transición: el segundo, Unió, ha dejado de existir y el primero, Convergència, va de trasmutando los nombres para ocultar su vomitivo pasado, cuando las 200 familias se repartían contratos, cuentas en Andorra y en Luxemburgo, lingotes de oro y bodorrios en el Liceo. Al escándalo no le ha sobrevivido Pujol y tampoco lo hará Artur Mas, tocado por la implicación de sus colaboradores más cercanos en la financiación de Convergència a través del Liceo. Hoy son dos pecios hundidos por ERC y chuleados por la CUP, ése ha sido su final.

La batalla política, jurídica, diplomática y policial se ha dado, incluso se han empleado armas de guerra sucia: supuestas pruebas de origen ilícito y, probablemente, falsas contra el clan de los Pujol. Es lo que opina el juez José de la Mata, al acusar al comisario Eugenio Pino, anterior número dos de Interior, de falsear documentos en uno de esos pendrive de vida saltarina y habilidades miméticas.

Sí, se ha tratado de una guerra, sin muertos ni sangre, que va ganando el Estado. Es posible que en su canto final, el cisne convocará el referéndum, otro, aunque no llegará a producirse. El último sondeo del CIS catalán, el CEO, conocido ayer mismo, indica que los contrarios a la independencia en Cataluña ya son más numerosos que hace tres meses y superan en cinco puntos a los favorables a la ruptura. La última esperanza de los independentistas es Escocia, pero también ayer, Merkel cerró cualquier apoyo a las divisiones de los Estados: ni en el Reino Unido ni en España ni en Ucrania.

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