La ciudad y los días

Carlos / Colón

Descubriendo la pólvora

19 de enero 2015 - 01:00

QUERIENDO arreglar la metedura de pata de su camarada, porque estamos en precampaña y su partido de extrema izquierda se presenta ahora con piel de cordero, el caballero ha cogido la Semana Santa como los que él llama de la casta besuquean niños y estrechan manos en los mercados que no vuelven a pisar hasta la siguiente campaña. Además de sacar de paseo a un primo costalero que milita en su partido, ha dicho esta frase rompedora y original: "La Semana Santa trasciende lo meramente religioso, va mucho más allá, forma parte de la cultura del pueblo andaluz, es patrimonio de Andalucía". Gracias, hombre, por tan sorprendente y nunca oída aportación.

Tan original como la del costalero de extrema izquierda con la que quiere ilustrarnos sobre algo que ignorábamos: que la Semana Santa une a personas de ideologías diferentes. Desgraciadamente esto es sabido por todos desde hace al menos un siglo, ha sido muchas veces escrito y hasta proclamado desde el mismísimo atril del pregón de la Semana Santa… ¡Y por un cura! Mire usted, caballero, Núñez Herrera ya escribió hace 80 años sobre el nazareno que envuelve sus sandalias en el último número de El Socialista… "Pero ahora no se trataba de eso. No se trataba de Largo Caballero. Pero, ¡cuidado!, tampoco del Sumo Pontífice. Se trata de la Semana Santa. La Semana Santa carece de antecedentes filosóficos y políticos. Es decir, no tiene antecedentes penales. El último nazareno está contento. No siente haberle hecho traición a nadie. Ni siquiera a la Segunda Internacional. Él es, primero, sevillano". ¿Se entera?

Y si esto fue escrito en 1934 desde el lado cofrade republicano, que también lo hubo, el cura Javierre contó en su pregón de 1993 la historia del viejo sindicalista que, en su lecho de muerte, le enseñó una gastada estampa del Gran Poder diciéndole: "Desde los años 30 viví alejado de prácticas religiosas, ni pisar una iglesia… Pero esa estampita de mi Cristo del Gran Poder ha venido siempre conmigo, toda la vida, en mi cartera; en Francia y en la cárcel, en mi casa, siempre la he puesto a mi lado antes de dormirme". Y le pidió que fuera a San Lorenzo a rezarle un Padrenuestro por él. "Aquella tarde -concluía Javierre- comprendí del todo por qué nuestro hermano Jesús del Gran Poder tiene título de Padre nuestro y Señor de Sevilla". ¿Se entera? Pues no caiga en el más reaccionario electoralismo, y no venga a descubrirnos lo que conocemos y enseñarnos lo que sabemos.

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