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Tanta hambre
SAN Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús coincidieron en el Monasterio de la Encarnación de Ávila entre los años 1572 y 1577. Este encuentro fue fundamental para la formación de la mística española, no sólo en los sentidos religioso y literario, sino también en el artístico. En este fructífero período de tiempo, San Juan dibujó en un pequeño soporte de papel a Cristo Crucificado en el momento de su muerte. La obra es una buena muestra de su espíritu íntimo y contemplativo: el cuerpo de Cristo se desploma hacia adelante con un patetismo que impresiona; los clavos rasgan la carne de las manos, mientras que el paño de pureza, que se ciñe a la izquierda, acentúa aún más su estrecha cintura. Su cabeza, coronada de espinas, cae sobre el pecho que esconde su rostro, seguramente ahíto de dolor.
Llama la atención el escorzo de la figura y la perspectiva oblicua que la hace aparecer como suspendida en el aire, en una posición entre el cielo y la tierra; como desprendida de toda gravedad…mística, sobrenatural y existencial.
Salvador Dalí interpretó magistralmente la idea espacial del santo carmelita en una de las obras más sugerentes de la pintura religiosa contemporánea: El Cristo de los Pescadoreso de San Juan de la Cruz, del museo de Kelvingrove en Glasgow. El mismo Dalí hizo varios comentarios con respecto a sus sueños místicos relacionados con la obra:
"...La primera vez que vi el Cristo de San Juan de la Cruz me impresionó de tal manera que me vi forzado a pintarlo pero en el paisaje de Port Lligat... ¡Dalí tienes que pintar ese Cristo!..."
"...Mi ambición estética era la contraria a todos los Cristos pintados por la mayoría de los artistas modernos, que lo interpretaron al modo expresionista".
"...Quería pintar un Cristo bello como el mismo Dios que Él encarna".
Dalí, en su óptica pictórica, se vio muy influenciado por San Juan de la Cruz. El cuadro plantea, como hicieran los grandes maestros de los movimientos manierista y barroco, un plano de gloria, donde Cristo aparece en una perspectiva cónica como dominador del universo; y uno de tierra, en el que dos pescadores aparejan sus redes junto a una barca frente a las tranquilas aguas de la bahía de Port Lligat. En realidad, se trata del Salvador Dalí de después de la II Guerra Mundial, en su etapa mística y surrealista: La Madonna de Port Lligat (1950), El Cristo de los Pescadores (1951)…
Considerado patrono de los poetas en habla española, la obra literaria de San Juan de la Cruz fecundó el Siglo de Oro, elevándolo a las más altas cotas de la literatura universal: Noche Oscura del Alma, Cántico Espiritual, Llama de Amor Viva… Sin embargo, su dimensión artística es menos conocida. Fue autor de varias imágenes de Cristo talladas en madera, así como de una escultura de la Virgen y de varios dibujos autógrafos, entre los que destaca el Crucificado del Monasterio de la Encarnación de Ávila, representación visual de la creación mística que conmemoramos en este V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús.
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