Cádiz.Cat

Javier / Ríos

'Cole' de verano

EL techo de déficit permitido a cada Comunidad Autónoma por el Gobierno del Estado ha animado la actualidad política de estas semanas pasadas. De nuevo, se nota, se siente Cataluña está presente. Algo más finos los argumentos en contra de que Cataluña tuviese un techo diferenciado que aquel "agora Galicia paga e Cataluña pide" de hace año. Ahora se han oído comparaciones con el 'cole'. Este cole autonómico que es España en el que cada alumno lucha por ver quién grita más y llama más la atención de la seño y chulea más al compañero de pupitre limítrofe. Dicen que esta diferencia en el déficit tolerado significa una discriminación contra los "alumnos aplicados que han hecho los deberes", que sería como premiar a los que han sacado malas notas y deslegitimar a los cumplidores. Qué miseria y de cuán pueril estado nos hemos dotado atendiendo a estas comparaciones. Oí a Santiago Niño Becerra en la SER al respecto: pelean por repartir la miseria, por repartir lo que no hay. En un histriónico ejercicio españolero de defensa de intereses autonómicos, los políticos van a Madrid a la representación de la eterna función 'orgullo y agravio'. Orgullo de ser de su trozo de España que lo diferencia abismalmente de todos los demás y agravio constante por lo que el vecino tiene o le da Madrid y a mí no. Me confunden. ¿He dicho función? Disculpen, es un 'cole'. De primaria. En todos los coles hay una función de fin de curso y esta ha sido la del que acaba. Y en todos los coles siempre hay quien se lleva todos los palos, en este caso: Cataluña. La que tenía que haber sido una de las contadas comunidades autónomas y que lideró que el propio concepto de Autonomía se recuperase en la Constitución del '78 tiene que aguantar ahora que todas sus compañeras no la dejen vivir tranquila. Que la tengan siempre con la soga al cuello y que aprieten cuando más se ahoga. Hasta en el supuesto mejor momento económico de Españita Ladrillita recuerdo muy bien los precarios servicios que el estado español presta aquí. Imaginen ahora. Si al menos tuviesen la consideración de no hincar más el diente las compañeras de viaje, de ser más respetuosas y solidarias, quizá Cataluña no querría… cambiar de cole.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios