retrato a dos caras

Pepe Monforte

Charo Barrios Fedriani, reina de tenedores

13 de marzo 2016 - 01:00

LOS libros deberían llevar perfume. Bueno, a veces, no hace falta, tú los coges y huelen. A mí los de Charo Barrios me huelen a puchero, y si me apuras, a sopita de picadillo, que era el puchero de los domingos, con tropezones de huevo duro y de taquitos de jamón.

Charo Barrios es un poco sopa de picadillo. Si nos pusiéramos finos sería una mujer polifacética, pero como somos de Cádiz, Charo es una mujé pa tó. Lo mismo te escribe un blog de cocina, que publica libros de recetas, que da clases a inmigrantes, que desfila por las calles vestida de piconera o incluso te las encuentras en youtube cantando Alfonsina y el Mar una noche en el Pay Pay.

Nació en Cádiz hace 60 años y estudió Empresariales. Activa desde chiquitita empezó a trabajar y a estudiar a la vez antes de llegar a la mayoría de edad. Casi toda su vida laboral la pasó en Cajasol donde fue la responsable de comunicación…pero llegó un arroz, un arroz de verduras, perfecto lo llamó ella…y fue casi perfecto porqué ganó un concurso regional…y ahí empezó su segunda vida. Charo volvió a ser adolescente a los cincuentitantos. Se prejubiló, el verbo que te hace envejecer antes de tiempo. Pero ella, volvió a rebelarse, como ha hecho toda su vida y, en vez de envejecerse, decidió vivir una segunda adolescencia.

Charo volcó su ilusión juvenil en el mundo de las recetas y la gastronomía. Puso en marcha un blog que se llama Como en Casa donde ha llegado a entrevistar a un exprimidor de naranjas y lo mejor… es que consiguió que le hiciera declaraciones.

Su página es de las que tienen muchas visitas. Lo mismo te cuenta lo que se comió en un bar, que sus paseos por los mercados de abastos, unos lugares por los que siente devoción tardía porque confiesa que cuando fue joven pecó e iba a los hipercores.

Charo Barrios acaba de presentar su segundo libro de recetas. Se llama Los martes pescao y sigue la estela de su primer recetario publicado en 2013 bajo el título de Los lunes lentejas.

Los libros de Charo son como de cuaderno de a cuadritos. Su encuadernación es en canutillo, lo que permite que sean fáciles de manejar en la cocina. Lo puedes tener abierto mientras haces los fideos con caballas de la página 59 y si se mancha le pasas un pañito allí mismo.

Charo reconoce que no le gusta la pijicocina, la de los crujientes de jamón y la deconstrucción de los chocos, y es más de los apellidos "con papas" y "en amarillo". Señala que sus libros son para usar todos los días, de cocina de diario. Son, como dicen las madres veteranas, para hacer "un plan de comida", que es la logística de la que hablan los del Ibex 35, pero de andar por casa y sin tarjetas black is black.

La mujer del arroz perfecto cuenta que su madre, en sus planes de comida, siempre tenía en cuenta que su marido le traía pescao del muelle. Los martes en casa de Charo Barrios eran días de pescadilla frita o de cazón con chícharos.

Los beneficios de su libro se dedicarán a fines sociales. Destaca que no está en esto de escribir por dinero, sino por mantenerse joven, por su rebeldía a considerarse una prejubilada de la sociedad.

Presentó su libro de abrigo rojo, a juego con sus mofletes coloraos de sesentona adolescente rebelde, con su pelo corto. Siempre lo lleva corto. Entre el público, como siempre, su Antonio, su marido, su fotógrafo oficial. No ha olvidado su trabajo de Relaciones Públicas y domina a la perfección la escena. Elogia a los pescaderos en su discurso y destaca que es fundamental tenerlos como amigos para que te digan cual es el día bueno para comprar lenguaos.

Charo, sólo guarda un secreto…¿qué comerá los miércoles?

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