Cádiz - Barcelona El club anuncia duras medidas contra los más de 700 abonados que intentan revender sus entradas

Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

El Caso Negreira dejó de ser sólo ruido

La entrada en escena de la UEFA pone en peligro la integridad del Fútbol Club Barcelona

Cuando salió a la calle el caso Negreira osé aventurarme a vaticinar que no pasaría del ruido y el ruido está siendo ensordecedor, pero por el momento no pasa de la sobredosis de decibelios. Hace ya unas semanas que se supo que el Barça untaba a Enríquez Negreira y las voces surgen desde todas las trincheras, pero de ahí no pasan. Ruido, mucho ruido, el Barça en almoneda y sus defensores multiplicando el ruido, pero hasta ahí.

Tebas dice que Rubiales ha de tomar medidas, Rubiales de Belinda, Florentino esperó a que todos se hubieran pronunciado para hacerlo él, o sea que la cosa sigue para adelante y el ruido va in crescendo, pero ¿en qué acabará todo? Quién sabe las consecuencias que tendrá que un club haya tenido en nómina a un influencer arbitral. Un caso escandaloso sin duda y en esto que la UEFA se pone las gafas y se apresta a ojear el asunto, lo que sí da qué pensar y motivo para preocuparse.

Lo cierto es que al ejército armado de una nación inexistente se le hacen los dedos huéspedes y los problemas le acosan. Tanto es el acoso que el barcelonismo patalea en una defensa numantina que tiene como argumento principal la seguridad de que esos pagos no influyeron en lo que pasó en el campo. Es lo que el fútbol da de sí, que el aficionado nunca quiere creer que su club sea culpable de nada, pero la entrada en escena de la UEFA es preocupante.

Mientras la cosa iba de Tebas a Rubiales y tiro porque me toca, la preocupación era ínfima, pero con la entrada de un organismo que ve al Barça como un desafecto que anda enredando con la Superliga, la cosa se complica. Hasta ahora sólo fue ruido, molesto pero ahí quedaba el asunto. Patalea Laporta, deben estar temblando Bartomeu y Rosell, vociferan los culés en defensa del equipo y se cala las gafas la UEFA, con lo que el ruido puede dar paso a malas consecuencias. A ver...

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