Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
EL tema del carnaval ha sido muy prolífico a lo largo de la historia. Desde los mosaicos de las casas romanas dedicados a las fiestas del dios Saturno o Saturnalias, hasta las murgas gaditanas del pintor expresionista Gutiérrez Solana, el carnaval siempre ha hecho valer sus enormes posibilidades plásticas.
El origen de la palabra carnaval viene del latín, 'carnelevarium', quitar la carne o prohibir la carne en la Cuaresma, término que se extendió por Europa durante la Edad Media y encontró una de sus primeras referencias iconográficas en el siglo XIV, concretamente en la batalla alegórica de don Carnal con Doña Cuaresma, del Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita.
Este encuentro dialéctico fue recogido en el Renacimiento por el pintor holandés Pieter Brueghel. En su espléndida obra alusiva al carnaval vemos a don Carnal sentado a horcajadas sobre un barril de cerveza, seguido de un séquito que se muestra alegre y desenfadado, mientras doña Cuaresma aparece acompañada de personajes piadosos que reparten limosnas.
Expresión, color, música, baile… Francisco de Goya con El Entierro de la sardina de la Real Academia de San Fernando de Madrid, nos introduce de lleno en el mundo del carnaval. El cuadro lo pintó entre los años 1812 y 1819 y en él se representa un baile de máscaras en la ribera del Manzanares. La multitud celebra el carnaval bebiendo y cantando en una composición circular alrededor de un estandarte del dios Momo. Goya utiliza una pincelada dura y gestual, dotando a la obra de unas cualidades expresivas que posteriormente se desarrollarán con gran fuerza en las Pinturas Negras.
De esta forma, el contraste de colores, la distorsión de los personajes, que representan una sociedad criticada por el mismo Goya y el empleo de máscaras con rostros desfigurados, influirán en el Expresionismo europeo, cuyo principal representante en España fue el madrileño Gutiérrez Solana. Curiosamente, Solana nació en plenos carnavales, un 28 de febrero de 1886, y desarrolló su obra a lo largo del siglo XX hasta 1945, año de su muerte. Fue pintor, grabador y escritor fuertemente influenciado por el manierismo de El Greco y el tenebrismo de Valdés Leal. En sus grabados al aguafuerte utiliza una técnica de trazado grueso y un gran dinamismo compositivo que reproducen temas de cuadros anteriores, como es el caso de La Murga del Carnaval de Cádiz. Igualmente, trató temas populares y de costumbres con los que introdujo a nuestra plástica en los movimientos vanguardistas del siglo XX.
La arquitectura efímera tuvo especial importancia en Cádiz con el pintor, proyectista y diseñador Antonio Accame. Su obra efímera puede calificarse de modernista, contribuyendo a enriquecer el paisaje urbano de la ciudad con grandes construcciones ornamentales de una gran belleza, sobre todo en lo que se refiere al Corpus Cristi, a la Velada de los Ángeles y al Carnaval. En 1907 realizó su primer exorno para la ciudad con La Sombrilla, a la que seguirán otras como El Pavo Real, 1927, El Jarrón Oriental, 1929, El Elefante Hindú, 1936…
Arte, cultura, historia…Valgan unos versos de la comparsa 'Las Locuras de Martín Burton', para reivindicar la consideración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de nuestros Carnavales.
…/ Hoy he vuelto a coger con mis manos la luna, / y he soñado otra vez que es posible soñar, / si te dejas llevar con el alma desnuda, / volando entre los vientos de la libertad…
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