Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Estas mañanas de calor salmón, muy temprano tomo café en San Antonio, en la cantina. El otro día, como la Isla veraniega es una sopa flamenca, alguien afirmó que cantina debería venir de cante, porque en los bares, antiguamente, se cantaba. Y no es verdad. La etimología, siempre discutible, es la deriva de quintana, deformada por la influencia de cantus. Esquina borde o cantón, y que significaba abastecimiento de víveres, en los antiguos campamentos de tropas romanas.
Este tipo de cuestiones se plantea también en la cafetería La Montaña, donde Eugenio Gómez, su gerente, José Acosta y Carlos Carrillo comparten café, memoria y . Ejemplo: José nos dice que cuando pescaba en tal o cual piedra cogía unos garapellos grandes. La palabra garapello es canaria y es pagel / Pagellus erythrinus/ desconocida en San Fernando, pagellus es diminutivo de pagrus, -pargo-, también llamado breca, de ruber, rojizo. Era palabra a rescatar, perdida ya por los textos de Alvar o García de la Leña.
Alguno tiene en sus manos el Diario de Cádiz del domingo trasantier. En la última página han remarcado playa y chiringuito, en la entrevista de Lola Pons. Playa es un helenismo que significa chato, llano, aplastado, plato, allanado. De ahí que derive tachuela de playa, al ser metátesis de chatuela. Por supuesto, chiringuito es cubano y es trago de café, chorro de café, ponme un chiringuito, decían los indianos en Cataluña pidiendo café y César González Ruano lo sinécdoquizó por el local.
Como es verano, el levante machaca los oídos con sus fagocitantes rugidos, las siete de la mañana es una hora extraña para una tertulia de esta guisa. Acosta dice que vendían peines llamados quinquilla, -que constato como apellido-, por la calle. Hablamos del quincallero, el velonero, er tío der levante, que vendía objetos metálicos, un peine lo era antes, igual que el dedal o algunas imitaciones de joyas. Eugenio incide en el quinquillamiento de José. Toda palabra es buscada por Carlos en el google, y al menos corroborada por él.
Maqueado también venía en el Diario de Cádiz como japonesismo, pero hay quien la deriva del quechua, como levadura o fermento, mientras es del japonés makie, barniz de oro y plata, es decir una laca como la gomina y venir maqueado era venir laqueado… Son curiosidades. Poco a poco la claridad se instala con sus lampos, otro helenismo por brillo, y la mañana abre sus sonidos de barredoras, taxis, vida.
Al final lleva razón José. Corominas cifra quincalla, del francés quincaille y de la que derivará quinquillero en español a partir de 1737. Voz onomatopéyica por el sonido del metal.
De la cantina de Alfredo a la Montaña de Eugenio, estas cosas tempranas. Como cuando el comando Pomar… ah… la sonrisa de la tierra está en las conchas del mar…
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