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EL pasado día 7 de mayo, tras la lectura de la prensa diaria, no me abandonó en todo el día la media sonrisa que me produjo la contemplación de la fotografía que, el día anterior, habían tomado en el Estadio Carranza, no los fotógrafos que habitualmente cubren los esfuerzos del Cádiz para no caer en el pozo de la Segunda División B, sino los que se ocupan de la parte gráfica de la información política. Me refiero, claro está, a la espléndida instantánea en la que la Sra. Ministra de Igualdad, magníficamente acompañada esta vez, sacaba a los maltratadores su merecida tarjeta roja, la que siempre lleva consigo.
En la simpática fotografía, rodeaban a doña Bibiana nada menos que 34 varones, descomponiéndose esta cifra en 25 futbolistas -amarillos claro está-, 4 entrenadores y 5 paisanos -éstos algo más fondones-, entre los que se encontraba, además del presidente del Cádiz, el de la Diputación.
Vistió la Sra. Aído para la ocasión una apropiada chaqueta 'torera' color camel sobre un ceñido vestido rojo escarlata, indumentaria que sirvió a la Sra. Ministra tanto para el césped del Estadio como para el albero de la Feria de Jerez, por la que se paseó luego.
En su visita al Cádiz, declaró doña Bibiana que "es muy importante que los futbolistas se unan a su campaña contra los maltratadores", porque el fútbol -dijo- es un deporte "muy masculino". Olvidó la Sra. Ministra esta vez que el fútbol es un deporte tan masculino como femenino, que existe en España una Liga de Fútbol Femenino y también su correspondiente selección nacional, y que tan olímpica es esta como la masculina.
En vista, por lo tanto, del escenario donde se hicieron las declaraciones, y de quienes acompañaban a su protagonista, todo parece indicar que -con los nervios por verse rodeada de tantos hombres-, el subconsciente le jugó una mala pasada a Doña Bibiana y por eso el extraño "muy masculino" que salió de sus labios, más que a igualdad -como tocaba-, sonó a otra cosa bien diferente y, desde luego, mucho más estimulante.
Añadió también doña Bibiana que espera que "el Cádiz sea el primero de una larga lista de equipos de fútbol" que se sumen a su campaña, lo que no puede extrañar a nadie, ya que sólo en Primera y en Segunda División juegan 42 equipos que, a veinticinco jugadores cada uno, hacen un total de 1.050 varones, jóvenes, atléticos y mayormente bien parecidos que, sin duda en el futuro, harán gustosamente realidad las esperanzas de la Sra. Ministra.
Decía el otro día el presidente de la Diputación que el candidato socialista a la Alcaldía de Cádiz será una mujer. Yo me malicio, porque sé que don Francisco es hombre astuto que no da puntadas sin hilo, que Teófila Martínez tendrá que batir su acero, en un futuro próximo, con la revelación de Alcalá de los Gazules.
En clave futbolística, tal y como empezamos, podría decirse que el enfrentamiento, que ya se intuye en el horizonte, será como si, en un próximo partido de Liga, se enfrentaran Sergio Canales, vestido ya con la camiseta merengue, y Carles Pujol, con los colores azulgrana.
Canales, al igual que Bibiana, es una joven promesa, que apunta maneras, pero que tiene mucho que aprender y más todavía que demostrar.
Pujol, por el contrario, al igual que Teófila, es un veterano en la cancha, que ya ha conseguido todo lo que ambicionaba, y que, habiéndolo ganado casi todo, ya no le queda nada por demostrar.
Y de las tarjetas rojas que siempre acompañan a doña Bibiana, ¿qué? Se comprende que en un Ministerio que no tiene otro cometido para toda una legislatura que el de encargar carísimos informes sobre las cuestiones más peregrinas, y el de poner la firma en un Proyecto de Ley elaborado por el Ministerio de Sanidad -La Ley del Aborto-, la Sra. Ministra se pase todo el día dándole vueltas a la cabeza sobre las campañas publicitarias que su departamento va a patrocinar. Sin embargo, creo que, si de tarjetas rojas se trataba, lo suyo es que se hubiera dirigido al Colegio Nacional de Árbitros, que son los que más entienden de estas cosas. Claro que, puestos a elegir entre futbolistas y árbitros, se comprende perfectamente la elección de doña Bibiana.
Y de la Alcaldía de Cádiz, ¿qué? Será bueno para todos que una persona que ha desempeñado un cargo tan importante, dispute la Alcaldía con Teófila. La campaña promete ser apasionante y con trascendencia mediática nacional lo que, sin duda, dará mucho juego a la ciudad. En cuanto al resultado, aunque será disputado el partido, no le auguro -dado lo mucho que ha mejorado Cádiz en los últimos años- mucho éxito a la señora ministra, aunque eso es precisamente lo malo que tienen los cargos electos frente a los que, como el suyo, son de libre designación. En los cargos electos -¡qué dura es la vida!-, unas veces sales y otras -las más de las veces- no.
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