Papel de oficio

Luis Suárez Ávila

Auto

29 de enero 2011 - 01:00

ESTÁ haciendo época -lo que aplaudo- un auto de la Sección 2ª de la Audiencia de Navarra cuyo ponente ha sido el magistrado Don Francisco José Goyena Salgado, de los Goyena de toda la vida, descendiente de don Florencio, principal redactor del Código Civil, con ramificaciones muy notables en la Villa de Puerto Real. Pues bien, ese auto de 17 de diciembre pasado, notificado el día de los Inocentes, pone en solfa a un Banco que, después de dar a un cliente un préstamo con garantía hipotecaria de su vivienda por un total de 71.225 euros y ser, en parte, impagado, resuelve ejecutar la hipoteca, llegándose a subasta y, como quedara desierta, el Banco se adjudica la vivienda en 42.895 euros, cuando en la escritura de hipoteca valoró el Banco la vivienda en 75.900 euros, cantidad muy superior al importe de lo prestado. Adjudicada la vivienda en 42.895 euros, todavía quiere el Banco sangrar más al ejecutado y prosigue la ejecución por el resto del principal (28.129,52 euros) y por 8.438,86 euros por intereses y costas. La primera en pararle los pies al Banco es la jueza del número 2 de Estella.

La conclusión creo que es la de la doctrina de los actos propios. Si usted valoró la vivienda en la escritura de hipoteca, no me venga ahora con belenes, y no me hable de la crisis financiera provocada por todos ustedes (realidad del tiempo en que ha de aplicarse la norma). El auto, dice, al fin, que "es firme y no cabe recurso".

Oración, despedida y cierre.

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