Cuchillo sin filo

Francisco Correal

Amancio

26 de octubre 2015 - 01:00

LA sábana es de la Consejería de Salud, la almohada de la de Igualdad. En la cama de la habitación 507, la persona que me dio la vida. De noche, desde esta ventana del hospital, todos los gatos son pardos, todas las ciudades son iguales. Desde alguna habitación llegan ecos del segundo gol del Málaga al Dépor. La moribunda está igual de aturdida que el recién nacido. Falta una semana para los Difuntos y cojo una cita de Leonard Cohen: "Muerte, ¿por qué actúas tanto y hablas tan poco?". Morir debe ser como parir. Dos aventuras que nos están vedadas a los hombres vivos. Es una mujer fuerte. A su alrededor ha crecido un enjambre de hijos, nietos, nueras, historias. Un país. Un equipo de baloncesto, cinco gasoles como cinco soles. Soy el mayor, capicúa del menor.

Relevo de enfermeras. Me asomo al pasillo. En la recepción de enfermería hay unos cuantos libros, todos con el membrete de Biblioteca del Servicio Andaluz de Salud. El de Ramón Chao se titula Lago de Como. Su autor es un periodista gallego nacido en Villalba, de donde era Antoñita Orosa, la maestra que me enseñó a leer y escribir en mi infancia gallega, cuando mi madre era una bellísima veinteañera. Ramón Chao debe ser de los pocos periodistas que ha trabajado en El Alcázar y en la revista Triunfo. Las dos Españas de papel. Su hijo, el cantante Manu Chao, le adelantó en la fama. Paso furtivamente por las páginas de esta novela, se lee muy bien. El protagonista es un niño, a su padre le dicen Tirano Banderas y tiene un hermano mayor que se llama Amancio, como el hombre más rico del mundo y el futbolista más artista de la tierra. No puedo dejar de pensar en mi madre joven, en su hijo niño, al leer el verso de Pessoa que abre el libro: "No se sueña ni se vive, es una infancia sin fin".

También hay un ejemplar de El túnel de Ernesto Sábato. Me regalaron Abaddón el exterminador cuando cumplí 20 años y tengo una foto con el autor argentino en Sevilla. Cuenta en ese libro tan desgarrador que la vanidad es uno de los motores del progreso. Hay otros libros titulados Un romance imprevisto y El buen marido. Los futbolistas del Málaga y del Dépor, donde llegó a jugar Amancio, deben estar ya dormidos cuando una enfermera le dice a otra que las tres serán las dos. El único recorte llevadero. La hora fantasma en esta quinta planta.

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