Puente de ureña

Rafael / Duarte

Amada inmóvil

15 de marzo 2012 - 01:00

LA Isla, aquí tendida, como un perro al sol, la isla que parece levitar desde las salinas, abandonadas salinas sin eco de saladar, cuando la bruma bruna, parece de algodón de azúcar a ras de mar, de caño o lo que sea, que hasta los charcos nimios se amparan en la niebla para buscar belleza.

La Isla ya dentro del dosel primaveral, las tardes más largas, viviendo su cuaresma. Tiempo de oración, carteles, pregones, incienso, cirios, vía crucis, conciertos… Cuando escribo estas líneas Rafa está tocando en un concierto de bandas en el Teatro de las Cortes y Ninfa canta en Jerez al Cristo de la Viga…

Yo, que quieren, con toda la humildad que dan la edad y la reflexión, evoco hoy los pregones de Montero Galvache o de González Camoyano, aquellos pregones que en la Iglesia Mayor, cuando el padre Gaona, como arcipreste y don Francisco García Ráez, como alcalde, pusieron los pilares del arte cofrade de pregonar, que como siempre, ha perdido intensidad, calor, calidad, dado que, como en todo, hay de todo con el micro en la mano, y los tópicos más tópicos a fuer de repetirse, ni levantan pasiones ni bostezos, ni acaso, indiferencia.

Llevamos desde la edad de piedra rimando salina con espina, coquina y esquina, lanzada con espada, lirio con cirio, y un largo etc., quitándole a la pasión el misterio debido, el dolor verdadero, entre hojarascas verbales, incienso catacrésico y ripios de guardar.

Pero la Isla sigue ahí, la Isla, amada y denostada por buena amante, por complaciente, que no se queja y parece que anda para verlas venir con el paso cambiado, como siempre, ahora que la primavera suena también a Lorca, ese poeta tan repetido y tan desconocido, que decía "No preguntarme nada. He visto que las cosas /cuando buscan su curso encuentran su vacío." Creo que en la Isla es así, con su quietud, su tedio, su molienda, sus impulsos a destiempo, sus inquinas y amores, sus levantes y calmas. Esa Isla que tiene campaña electoral, y cuaresma, y mediocridades, y paro. Esa que en medio de los ERES, in media res, como se dice de la acción literaria, con tanto latrocinio y fondos de reptiles, esa, que no debe permanecer inmóvil y darle la oportunidad a Javier Arenas de desfacer entuertos, enmendallos y gobernar en las Andalucías, que llevan tanto tiempo presas y opresas en las mismas siglas, en las mismas opciones, en los mismos, mismos.

Tanto tiempo, que, ya es hora que al menos el dinero que dicen que el presunto sustrajo para crear trabajo y que terminó apropiándose impropiamente del dinero para minusválidos, que es lo que me duele, aunque Rafa esté tocando en el Teatro, Ninfa le cante al Cristo de la Viga, y la primavera entre como un raudal de nieve tan temprano, y la isla me flote en las salinas, y el eco de un pregón ponga en el aire diminutas arterias de recuerdos, evocativos panegíricos y cruces inmoladas en la mar machadiana, que es el caño y su calle de agua, por donde corre el curso que no debe encontrar su vacío ni "al que le duela su dolor le dolerá sin descanso", sino con esperanza y alma. Como debe ser.

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