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Para qué votamos

España ha vuelto al bipartidismo. La política se ha dividido en dos bloques totalmente diferenciados en derechas e izquierdas. Los nuevos partidos se han entregado a los viejos. 

Esto nos preguntamos muchos españoles. Qué sentido tiene que un partido gane por una gran diferencia y que luego no pueda gobernar. ¿Se está adulterando los resultados de las votaciones? Esto está sucediendo en nuestro país, ante la mirada atónita de muchos ciudadanos que llevamos conviviendo todos los días con la gran mentira. Cierto que es España el único país donde después de unas elecciones ningún partido ha perdido. Todos ganan y todos están contentos. Pero lo que está sucediendo después de estas últimas elecciones es para no votar jamás. Es reírse de los ciudadanos.

Los nuevos partidos que llegaron a la política con aires de regenerador han convertido a esta en un intercambio de cromos. Pero es que escucharlos, se te queda cara de tontos. Unos partidos que llegaron vendiendo las transversalidad de la política, la ética por bandera, el país ante todo, están demostrando que sus partidos funcionan de una manera vertical asombrosa y anteponiendo sus ambiciones partidistas a la política de estado. Mucho enrollarse en las banderas pero a la hora de justificarse, le importa muy poco la gobernabilidad de las instituciones.

España ha vuelto al bipartidismo. La política se ha dividido en dos bloques totalmente diferenciados en derechas e izquierdas. Los nuevos partidos se han entregado a los viejos. A mí nunca me ha gustado esa expresión descalificadora de viejos partidos, porque estos, con todos sus defectos, han traído la mejor época a esta país. Pero qué podemos esperar de estos partidos más cambiante que la opinión de las masas. Se puede entender que cuando existen varios partidos con un número de parlamentarios o concejales similares se intente gobernar en coalición. Lo lógico es que lo intente el partido que más apoyos ha recibido. Igual ocurre con el gobierno de España. La diferencia de votos que han recibido los socialistas es abismal. Por consiguiente ¿no es lógico y normal que se facilite la elección del gobierno? Si no puede existir otro. ¿Dónde está el sentido de Estado y tanto fajarse en las banderas de Rivera y Casado? ¿Hacer un país ingobernable es tener sentido de estadistas? Además, anuncian que van a intentar torpedear al nuevo gobierno. Pero lo más mareante es escuchar a los responsables de Ciudadanos. Un partido sin ninguna orientación ideológica definida, que gira al compás que más le conviene sin ningún pudor. Está en su derecho, pero no nos puede seguir tomando el pelo negando la evidencia. El pacto con Vox es una realidad y lo que no puede ser en Ciudadanos es negar que dos más dos son cuatro. Decía Rivera que el pacto en Andalucía era por la regeneración democrática. Un partido no puede estar tantos años gobernando, justificaba ciudadanos su pacto con Vox. Pero Madrid, tercera fuerza política, no necesita regeneración.

Pero los gobiernos de perdedores no son nuevos. Por eso, creo que ya es hora de cambiar la Ley Electoral y legislar que gobierne el candidato más votado. Los alcaldes en elección directa, los gobiernos autonómicos igual o a doble vuelta. Todo menos seguir con la situación actual. Por cierto, ¿dónde se sentará Rivera en Europa?

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