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Koldo y otros más

Koldos hay muchos dentro de la política española y que por muchos casos de corrupción que han sucedido, nadie les pone remedio

Ahora todo el mundo sabía de las artimañas que solía usar Koldo García, asesor, chofer, guardaespaldas y otras cosas del exministro Ábalos. No se conocía su nombre, era inexistente para la opinión pública, pero cuando salta la noticia de sus manejos, resulta que ya todo el mundo había avisado al jefe y todo se esperaba.

Cobrar comisiones por realizar tu trabajo en lo público es una inmoralidad aparte de otras cosas, pero hacerlo a costa de una pandemia tan virulenta como la que tuvimos es de una bajeza insoportable. Por eso todos los que cobraron comisiones millonarias, sean legales o no, a costa de la salud de todos los españoles merecen el desprecio más ruin de la sociedad, todos sin distinción.

La cuestión del caso Koldo es el problema que existe en la política española con los nombramientos de los cargos de confianza, con los asesores y con los nombramientos para dirigir empresas públicas. No es solo en los gobiernos del estado o las comunidades autónomas, existen en todos los niveles de la política actual.

No es cuestión de asesores, cargos de confianza y demás, que yo creo que deben existir en su justa medida, el problema es a quien o a quienes se nombran. Miren ustedes, cualquier dirigente debe de contar con su personal de confianza a su lado, quien le informa, quien le asesora, quien le lleva su agenda, pero deben ser personas cualificadas para el cargo. El problema viene cuando se nombran personas no cualificadas, sin ningún currículo académico ni personal. Ese es el problema. Se nombran a personas al frente de empresas públicas sin profesión cualificada para ello. De todas formas algo especial debe tener el tal Koldo que hasta el gobierno de Rajoy le condecoró con la Cruz Blanca de la Guardia Civil. En Francia existe la Escuela Nacional de Administración por la que tiene que haber pasado todo cargo público.

Pero llevamos años sin ponerle solución a todo esto. Con dinero público de nuestros impuestos sostenemos a una nómina de parados privilegiados que en su mayoría ni siquiera aparecen por sus puestos de trabajo. Y no hay que irse tan lejos. Fíjense ustedes la nómina de asesores que tiene nuestra Diputación. Quiénes son, qué profesión tienen, qué cargos tienen en sus partidos. Los asesores-as en su mayoría son cargos orgánicos en sus partidos, alcaldes-as de pueblos pequeños que no pueden tener sueldo en sus pueblos y se los paga la Diputación, alcaldes-as que no han sido elegidos, todos sin trabajo y se les asigna un sueldo para que estén liberados, pero si no trabajan no sabemos de qué se le liberan, todo con dinero de nuestros impuestos y sin control alguno. Y podríamos hablar también de cómo se gasta el dinero destinados a los grupos políticos. Todo sin control. Por eso digo que Koldos hay muchos dentro de la política española y que por muchos casos de corrupción que han sucedido, nadie les pone remedio.

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