Se acabó. Ahora es tiempo de reflexionar. Ya no quedan mas comicios por el mapa de España. Mapa que, por cierto, se ha teñido de rojo. Entendiendo por rojo, la victoria socialista. Pero una vez hablado y decidido las urnas, ahora tienen que decidir los pactos. Una Ley electoral que nadie se atreve a tocar y que los partidos solo se acuerdan cuando les toca perder. Fíjense ustedes, si gobernara el partido ganador, ¿cuántos alcaldes o alcaldesas tendría ahora el PP o Ciudadanos? Se contarían con los dedos de una mano. No estarían tan contentos. Como dice Iñaki Gabilondo, la tristeza del vencedor y la euforia del vencido.

Nada hay más que escuchar a Ciudadanos. Un partido bisagra, que no ha ganado nada, sin rumbo y parece que han ganado las elecciones. Y el PP que dicen que le ha salvado Madrid y miren que ha perdido apoyos en la capital. Pero para eso esta Vox, para darle el poder que los ciudadanos le han retirado. Y es que ya va siendo hora de que se cambie la Ley electoral y gobiernen los alcaldes más votados. Y se acabarían con los gobiernos de perdedores (perdón que ya estos gobiernos no existen) y con los intercambios de cromos.

Pero aquí, en La Isla, hemos hecho las cosas de otra manera. Hemos votado un gobierno sin discusión posible. Patricia Cavada ha ganado con autoridad. Una victoria sin discusión que ha metido en crisis a toda la oposición de la ciudad. Una victoria que tendrá consecuencias, o debería tenerlas, para los partidos opositores que forman el arco de gobierno de la ciudad. Porque igual que la victoria de la actual alcaldesa ha sido sin discusión, la derrota de la oposición ha sido también sin paliativos. Estaba cantada la victoria de la actual alcaldesa, pero no se esperaba con tanta contundencia, o quizás ella sí.

Ya comentaba yo, en uno de mis últimos artículos, que la oposición isleña enfrentaba las elecciones municipales como amuermada. Listas muy tardes, programas muy tardes y planos, incluso algún partido sin candidato hasta muy tarde. Con este panorama, el único partido que tenía la tarea muy hecha, comentaba yo, era el PSOE. Candidata sin discusión, lista con bastante antelación y un programa que mostraba una continuidad de lo realizado. Un programa que reflejaba un modelo de ciudad. Un programa que pedía la confianza de los ciudadanos a la labor realizada en estos cuatro años que han terminado.

Y los isleños le dieron la confianza, y de qué manera. Se dice, y es cierto, que las elecciones no las gana la oposición, sino que las pierde el que gobierna. Y en este caso ha ganado el gobierno con autoridad y también las han perdido la oposición con autoridad, ¿y merecimiento? Los ciudadanos han hablado. Y estos resultados tan contundentes, le da legitimidad a Patricia Cavada para gobernar en solitario, basando su gobierno en acuerdos puntuales con la oposición. Pero puede elegir y sobre todo( lo mas importante) puede elegir un socio sin ataduras, sin exigencias y sobre todo sin mochila. Esto bien vale una victoria tan contundente y sin discusión.

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