Un patrimonio escondido

Hay rincones, muchos de ellos escondidos y en una situación incomprensible para una ciudad que anda buscando motivos por los que atraer visitantes

Puede ser que mañana salgamos de esta dolorosa situación, que demos un pasito adelante, es decir, que los comercios calificados como no esenciales puedan abrir de nuevo sus puertas. Esto además de darle vida a la ciudad, les dará un respiro a los comerciantes que no lo están pasando nada bien. Como todos en esta maldita pandemia.

Solamente pedir un poco de sentido común a los isleños porque todavía estamos en una muy mala situación y nuestra ciudad, ha sido de las más castigadas. Y el confinamiento, que muchos lo hacemos voluntario, nos hace pasear buscando la mayor tranquilidad posible, el menor bullicio, y esto nos permite unas veces encontrar y otras recordar los bellos rincones que posee la periferia de nuestra ciudad. Rincones muchos de ellos escondidos y en una situación incomprensible para una ciudad que anda buscando motivos por los que atraer visitantes.

La cultura histórica, artística, atrae a muchos ciudadanos que buscan el arte como alternativa a las playas y que representa el 3% del PIB. Pasear por el litoral que rodea los antiguos y deteriorados polvorines, contemplando toda su belleza e historia mirando a la Bahía, con una gran parte amurallada, Punta Cantera, que se puede contemplar desde el espigón de piedras. Toda una joya de grandísimo valor que lleva más de una década esperando su rehabilitación. Paseo que nos lleva a la Casería. Fíjense, un paseo marítimo desde Bahía Sur hasta la Casería, una obra necesaria, que ahora sabemos se podría haber realizado y no se hizo porque se cambió por otra de menor importancia para la ciudad. Y seguimos caminando hacia el llamado Cementerio de los Ingleses. Lo que queda, todavía, del abandonado lugar pero que conserva su portada y su historia, que nos lleva hacia otro lugar lleno de historia y de belleza arquitectónica, El Puente Ureña todavía en pie, aislado, abandonado, merece la pena de rescatarlo para la ciudad.

Con todo esto es muy difícil entender la oposición a la restauración del litoral de la Casería, esto sí que es historia, la de verdad no la inventada. Y el paseo continúa y nos adentramos por el camino hacia Puente Hierro contemplando lo que fue el llamado Cuartel, que conserva su portada.

Y llegamos a una parte más moderna y que también tiene su historia. Una historia llena de oscuridades todavía por descubrir como tiene el polígono Puente Hierro. Pero a pesar de todo lo que dio que hablar y escribir, produce alegría verlo lleno de vida. Puente Hierro, hoy convertido en un pequeño polígono moderno con todas sus naves produciendo para la ciudad. Y frente a él, el Parque de la Historia y el Mar con otra historia negra a sus espaldas y que hoy ya tiene una actividad para Navantia. Después de tantos años de abandono, con una gran coste económico, se le ha encontrado una feliz solución a este edificio que parecía destinado a desaparecer. En definitiva, merece la pena contemplar la belleza que tenemos en la ciudad a la espera de su puesta en escena.

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