Recorrí por vez primera Los Toruños hace 40 años; era un espacio degradado, utilizado como vertedero de escombros y basuras, o para realizar maniobras militares. Las marismas eran zonas despreciadas, cuyo único destino en aquellos tiempos era su desecación para usos agrícolas o su relleno para construir urbanizaciones o polígonos industriales. Así se perdieron la mitad de las marismas de la bahía. La propia administración fomentó la urbanización de Los Toruños, con un megalómano proyecto denominado ACTUR del Río San Pedro, una nueva ciudad casi tan grande como Cádiz.

Los ecologistas promovimos una campaña para proteger las valiosas marismas mareales de la bahía, culminando en 1989 con la declaración del Parque Natural Bahía de Cádiz, que incluyó a Los Toruños y al colindante Pinar de La Algaida. Pero la zona seguía degradada y menospreciada por la propia población de la zona. La adecuación de Los Toruños y el Pinar de La Algaida para el uso público, con senderos, instalaciones y el emblemático puente sobre el río San Pedro, que unió estos dos espacios naturales, fue todo un éxito. Medio millón de personas los disfrutan cada año.

La gestión de este Parque Metropolitano ha sido un ejemplo de buen hacer, de cómo una administración eficaz, unos funcionarios con vocación de servicio público y una ciudadanía comprometida con su parque, pueden garantizar la conservación de unos valiosos espacios naturales y llenarlos de actividades.

Por eso es más incomprensible la pretensión de la Junta de Andalucía de privatizar la gestión de este Parque Metropolitano, pagando a una empresa privada para que se haga cargo de un parque público que la propia Junta ha gestionado con alto nivel de satisfacción por parte de la ciudadanía. Y cuando se convoca un concurso con "urgencia", en pleno verano y con total opacidad –ni siquiera se ha informado a la Junta Rectora del parque natural-, algo no huele bien.

La respuesta de la ciudadanía ha sido ejemplar; unas mil personas participamos en la cadena humana contra su privatización. La Junta debería estar orgullosa de la alta valoración que tiene la población por este parque público. No le queda otra que suspender el concurso para su privatización y garantizar su gestión directa, que para eso es su competencia.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios