El Alambique
Pepe Mendoza
Nosotros
Somos Sabah y acabamos de regresar a Gaza. Solo hemos podido entrar tres mujeres de una familia de doce miembros. No nos dejaron pasar lo que traíamos de vuelta, únicamente la ropa que llevábamos puesta y una bolsa por persona. Una niña le ha dicho a un soldado israelí: “Dame mi juguete”. Pero él le ha contestado que no. Nos han cogido a mi madre y a mí, nos han vendado los ojos y nos han esposado. Han empezado a interrogarnos sobre cosas que no sabemos, con las que no tenemos nada que ver.
Somos Shirel, una chica superviviente del atentado perpetrado por el grupo terrorista Hamás en octubre de 2023, en el que murieron más de 1.200 personas. Nos suicidamos un año después, el día que cumplimos 22, incapaces de superar la depresión que convirtió nuestra vida en escombros después de la masacre.
Somos ciudadanos de Mineápolis. Estamos estacionados en una de sus calles. Nos llamamos Renee Nicole, tenemos 37 años y tres hijos de 15, 12 y 6 años. Amamos la poesía, la guitarra y el cine. Hay una redada en la zona. Se acercan agentes de antinmigración e intentan acceder a nuestra camioneta. Asustadas, ponemos el coche en marcha en dirección contraria a donde están ellos. Uno nos apunta con su arma. Fundido a negro.
Somos Alex, 37 años, enfermero en una unidad de cuidados intensivos. En nuestro tiempo libre nos gusta ayudar a los más vulnerables, disfrutar de la naturaleza y practicar ciclismo. Hoy protestamos contra las operaciones de control de la inmigración del gobierno estadounidense, grabando con nuestro teléfono los abusos del ICE. Nos percatamos de que están usando la fuerza física contra una mujer y les pedimos explicaciones. Nos rocían con gas pimienta. Nos reducen en el suelo. Nos encañonan. La vida no vale nada.
Somos Liam, tenemos 5 años. Llevamos un gorro celeste con orejas y una mochila de Spiderman colgada a la espalda. Un agente nos detiene. Llamamos desesperadamente a papá, pero esta vez no aparece. Somos los niños perdidos en el País de Nunca Jamás. Miles. Las maestras del distrito aseguran que se han producido más detenciones en los colegios.
Pese a que en octubre de 2025 se firmó un acuerdo de alto el fuego, continuamos muriendo en Gaza. Y en Irán. Y en Ucrania. Y en más de 50 países que sufren conflictos armados que no se visibilizan. Como en el poema de John Donne, la muerte de los otros nos afecta porque nos encontramos unidos a toda la humanidad. Por eso, no preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti. Por todos.
Mientras tanto, aquí seguimos, lamiéndonos juntos las heridas. Encendiendo velas en esta lucha desigual contra la oscuridad. Maldiciendo a todos los canallas que hacen negocio con el dolor ajeno y utilizan la aporofobia como arma política. Buscando un asidero común al que agarrarnos que nos devuelva la confianza en la vida. Heridos y muertos con tanta frecuencia que hemos perdido la cuenta de las veces que hemos tenido que resucitar.
Aquí seguimos. Angustiados. Vivos.
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