Ha llegado Nochebuena y los portuenses ya tenemos mensaje de Navidad, en este caso de nuestro alcalde. Obviando las opiniones partidistas, condicionadas habitualmente por la militancia y el fanatismo, es un formato que desde el punto de vista de comunicación tiene mucho que analizar. ¿Qué imagen ha trasmitido el alcalde? ¿Qué percibe la audiencia más allá de las palabras? ¿Cuál ha sido el retorno para la reputación del gobierno?

En mi opinión, creo que ha sido una excelente idea, pero con una ejecución con bastantes carencias. Es obvio que el equipo del alcalde se ha inspirado en el mensaje del Rey. Aquí creo que ha residido uno de los principales errores. Intentar imitar un formato preparado por un equipo de comunicación del máximo nivel, con unos medios técnicos y humanos que no están al alcance de un Ayuntamiento. Porque el mensaje de Su Majestad está tremendamente medido y estudiado, gracias a un trabajo previo que intuyo ha faltado en este caso.

Hablemos del escenario. Con el drama social que vivimos, con muchos hogares ahogados por la crisis económica, ubicar al alcalde rodeado de inmensos regalos ha sido una de las principales torpezas. Denota una imagen elitista de la política, ajena al momento actual y poco coherente con la cercanía que Germán transmite en el trato personal. Además, el plano escogido priorizaba los regalos, quedando el alcalde excesivamente escorado. El escenario es un exceso en sí mismo, hasta con dos árboles de Navidad. En mi opinión, en esta ocasión, “menos hubiera sido más”.

Otro de los puntos más comentados ha sido la aparición de su familia. Nadie debería dar lecciones a unos padres de las decisiones que toman sobre sus hijos. Sí que creo que se hubiera transmitido mejor la imagen de familia si el alcalde hubiera interactuado con ellos, ubicándose en el centro y teniendo algún gesto durante el discurso. Como decía, todo está medido en los formatos de comunicación. Un entorno de verdadero hogar, sin parecer estar montados en una carroza de Reyes, hubiera sido más creíble, para lograr uno de los objetivos de este video, poner de manifiesto los valores familiares del alcalde.

Si analizamos el propio discurso, puede que se abusara de lugares comunes. Un texto que podría servir para el alcalde de casi cualquier ciudad de España. No hubo repaso de gestión, como suelen hacer los presidentes autonómicos en sus mensajes de fin de año. Tampoco hubo autocrítica, algo que tan bien acogen los ciudadanos.

Para acabar, ¿cuál es el retorno desde un punto de vista de comunicación? En resultados de visibilidad en redes este gobierno bate todos los récords. Este video ha sido un ejemplo más. ¿Es criticable? En mi opinión, no. Saben sacar partido, ven la oportunidad, como acercarse a la Administración donde se vendió el Gordo. Tienen olfato comunicativo, y es innegable que eso está construyendo la reputación de Germán, en varios sentidos. Y creo que los ciudadanos somos (o debemos ser) lo suficientemente inteligentes para saber si esto es solo marketing o existe una gestión atrás que lo avale. Sin que nadie nos diga lo que tenemos que opinar. Suyos son los videos, y nuestras deben ser las conclusiones.

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