Puente de Ureña
Rafael Duarte
El humor es muy serio
El humor es el modo de presentar, enjuiciar o vestir la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Es una actitud o tendencia al hallar el lado irónico o gracioso de la vida. Con los conceptos inteligentes de comicidad, gracia e ingenio
¿Es progresista el humor? ¿Conservador? La disolución de las verdades entre lo verosímil y la mentira es el panorama donde, desde la iracundia a la sátira, se mezclan las emociones humanas, que buscan la palabra adecuadas a un estado de ánimo, más variable que los colores existentes, con todas sus deformaciones y sistemas de visión adoptados o por definir.
Cicerón, adaptado por Columela, creó unas normas para canalizar presuntamente el mal humor y apartarlo del mal. En él resume con gran densidad conceptual el uso que el orador debe y no debe hacer de la risa en su discurso: Advierte que el orador ha de usar el ridículo de tal manera que ni sea demasiado frecuente, para que no sea bufonesco; ni obsceno, para que no sea de pantomima; ni agresivo, para que no sea descarado; ni contra la desgracia, para que no sea inhumano; ni contra el crimen, para que la risa no sustituya a la repulsión; ni cosa impropia de la persona del orador o de los jueces o de la ocasión. Pues esto cae en lo que hemos llamado falta de decoro. Evitará también los chistes rebuscados, que cuando no se improvisan sino que se traen de casa son fríos comúnmente. Tendrá miramiento tanto con la amistad como con la dignidad, evitará los ultrajes imperdonables; solamente asaeteará a los adversarios, pero no siempre a ellos, ni a todos, ni de cualquier manera. Con estas excepciones usará la agudeza y los chistes. Y, servidor, añade el siguiente aforismo: Se dejará guiar por la ternura humorística, ese hallazgo, genial y último del periodista y cervantista, Eduardo Aguirre Romero.
¿Existe ese humor? Hoy en día reír es más difícil que nunca. A lo mejor por los temores sociales, por las limitaciones impuestas, y por los problemas reales, el verdadero humor anda como un volcán dormido sobre sí mismo.
Gracián, nuestro Gracián definió el carácter de los españoles de su tiempo, de tal forma que parece que lo hizo ayer. "La soberbia humana, como primera en todo lo malo, cogió la delantera. Topó en España, primera provincia de Europa. Parecíole tan de su genio, que se perpetuó en ella. Allí vive y allí reina con todos sus aliados: la estimación propia, el desprecio ajeno, el querer mandarlo todo y servir a nadie, hace el don Diego y vengo de los godos, el lucir, el campear, el alabarse, el hablar mucho alto y hueco, la gravedad, el fausto, el brío con todo género de presunción, y estufido, todo esto desde el noble hasta el más plebeyo". Cádiz y Sevilla se disputan la titularidad del humor. Del chiste, incluso del carnavalismo, eje de la gaditanía y todo lo demás. Humores burdos los hay allí, allá y acullá…
El humor es la manera de contrarrestar la amargura, el pesimismo, el sentido doliente de la vida. El humor es una actitud y una aptitud ante la existencia, y, como no, una perspectiva, un distanciamiento del asunto, burlesco, ligero y, sobre todo, ingenioso. Estos renglones de Eduardo Aguirre, descubridor de este humor tierno y limpio y algo socarrón, cierre este artículo. “Cervantes fue un héroe del humor, un resistente, que se despidió de la vida con un gran gag, con unas líneas de conmovedora ternura humorística que son amadas por todos los escritores: «¡Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo y deseando veros presto contentos en la otra vida!".
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