Análisis

José Luis Aragón Panés

Al doctor Pedro Vélez, in memoriam

"Fue, sin lugar a dudas, un hombre comprometido con la vida y las personas"

12 de abril 2017 - 02:09

El pasado día 7 de abril falleció el doctor Pedro Vélez Medina, Perico Vélez para los amigos y conocidos. Había nacido en Chiclana y ejerció como chiclanero hasta la saciedad, creo que puedo decir que hasta el último día de su vida, y escogió, como última morada, esta tierra. Tierra a la que amó y con ella a sus gentes, de las que fue apoyo y ayuda cuando llegaban los momentos y los trances difíciles de las enfermedades y había que acudir a Sevilla; incluso aunque no fuese de su especialidad (la oftalmología) él siempre atendía, buscaba recursos y soluciones. Fue como un embajador de nuestra tierra, sin hacer distinción social o económica. Muchas personas que acudieron a él solicitando asistencia o favor, algunas sencillas, otras sin recursos, les prestó, siempre con cariño y de manera desinteresada, sus servicios, su dedicación y su saber, igual que en otro tiempo lo hiciera su padre. Así era el doctor Pedro Vélez.

Ahora se nos ha ido y se ha ido con la dignidad y respeto que se merece. Y con respeto y cariño hemos acompañado al hombre que ha dejado su impronta, ahora eterna estela, de hombre bueno, de hombre de bien, porque hizo el bien a los demás. Porque cumplió con el viejo aforismo que nos recuerda que dondequiera que esté el ser humano, allí se tiene ocasión para hacer el bien. Fue, sin lugar a dudas, un hombre comprometido con la vida y con las personas, y vivió entregado al amor de su familia, a su profesión y a sus pacientes; a sus amigos, que lo eran todos.

Muchos fuimos a despedirle en su último viaje, darle el último adiós a su cuerpo mortal, y asistir al postrero ritual sagrado con el que se despide a los creyentes. Sabemos que se nos ha ido, que ya solo nos quedan sus recuerdos, pero estamos en la certeza que su memoria permanecerá en un rincón de nuestros corazones, en ese lugar donde se guardan los mejores sentimientos, donde se guarda el recuerdo de nuestros seres queridos.

Ahora, desaparecido de la realidad cotidiana, estrena un nuevo tiempo en nuestras vidas con la esperanza de una nueva existencia allá donde el pensamiento racional no llega. Descansa en paz, amigo.

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