Análisis

Manolo Fossati

Hay que consumir más

Comprendo la inquietud y los afanes de hosteleros y comerciantes y hasta puedo asumir que su visión ideal es la de que todos nos pasemos el día consumiendo y comprando, pero deberían comprender que eso no es posible

Parecía imposible pero las fiestas llamadas navideñas han acabado. En los últimos tiempos, la Navidad ha conseguido durar incluso más que el Carnaval de Cádiz, digo el de antes de la pandemia. Cerca de dos meses de alumbrado y villancicos en las calles, de jolgorio en los bares y de carreras y apretujones en los centros comerciales han demostrado que la resistencia de los seres humanos a la inanidad es mucho mayor de lo que cualquier hipótesis teórica habría querido demostrar. Pero no se preocupen los acérrimos: la temporada de rebajas, que ustedes podrían haber creído que comenzó con el Black Friday y siguió con el Ciber Monday y la Ciber Week, en realidad arranca ahora: una gran oportunidad para comprar artículos de saldo a precios de saldo.

Uno, siendo resignado sufridor de las fiebres compradoras de la mayoría, intentó mantener la genuina ilusión del regalo adentrándose un día en la vorágine gastadora del dinero que supuestamente no tenemos. Salí airoso del reto y en un suficiente número de minutos pude llevarme en las manos algunos artículos que presentar a los amados. Tuve suficiente, así que mi pensamiento no puede llegar a calcular cuánto se puede comprar en dos meses de campaña, periodo de tiempo que al final produjo el resultado esperado por muy increíble que pueda parecer: el comercio y la hostelería de nuestra Heroica, Invicta, Parlamentaria y Americanista ciudad está insatisfecho con las cifras de ventas.

Comprendo la inquietud y los afanes de hosteleros y comerciantes y hasta puedo asumir que su visión ideal es la de que todos nos pasemos el día consumiendo y comprando, pero deberían comprender que eso no es posible. Desde el pasado verano vengo observando que es muy difícil encontrar sitio para tomar o comer algo en fechas y horas señaladas, y que en los tiempos actuales hay que reservar con tiempo hasta en los establecimientos más ‘normalitos’. Mi cálculo de no experto sino de simple observador me hacía pensar que esta parte del sector servicios estaba recuperando buena parte de lo perdido por culpa del covid, pero resulta que no, según ellos. Son tan libres de proclamarlo como yo de no creérmelo, supongo.

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