Tito Valencia
Por dónde camina el PP
Cuando decimos que en la política ya no queda algo que nos pueda sorprender sucede un nuevo acontecimiento que logra alarmarnos aún más. De nada sirve culpar a un lado u otro de la política actual, todos están poniendo su marca para alejar a los ciudadanos del debate que existe hoy en la política española.
Lo ocurrido en el final de campaña del Partido Popular en las autonómicas en Aragón ha sido un espectáculo grosero además de muy peligroso para la democracia. Permitir la actuación de un grupo que canta con la vuelta del fatídico año 36 y a un individuo que asalta las universidades, a los periodistas en el Congreso y defiende las dictaduras, es un grave error para un partido de la derecha española que con Feijóo a la cabeza carece de rumbo y va dando bandazos conforme aparecen nuevos acontecimientos.
Feijóo se supone que es el responsable de su partido, pero se encuentra encorsetado entre las políticas que le marca la señora de Madrid DF y por otro lado se encuentra apretado por las ocurrencias de VOX.
El Partido Popular carece de proyecto para España y si lo tiene no se atreve a enseñarlo. Mientras, Ayuso hace la guerra por su cuenta apoyando a Milei, Netanyahu, Trump y todo en nombre del mundo libre. ¿Dónde está esa libertad de la que presume? ¿En los agentes de la ICE? ¿En Netanyahu? Esta señora no tiene límites y ahora propone concederle la medalla de oro internacional a Estados Unidos. La presidente madrileña ha estado presente, por videoconferencia, en una reunión del grupo MAGA. Y todo en nombre de la libertad. Asombroso. Y a todo esto Feijóo, que es el que debería marcar la política de su partido, calla.
Pero si asombró el final del mitin, la sesión de este miércoles en el Congreso para hablar de la red de trenes española fue de todo menos eso, es decir lo que menos importaba eran los trenes, aquí el Partido Popular se hermanó con VOX, se quitó la careta y casi deja sin discurso al individuo Abascal. De vergüenza. Se metió con todos los partidos del arco parlamentario, excepto VOX, claro. No sé qué pretende el PP quedándose sin amigos que quizás le haga falta para gobernar.
Por el otro lado el empeño de Sánchez en mantener la legislatura está llevando al Partido Socialista a una indiferencia ante los electores muy peligrosa, un partido necesitado de un gran debate interior que ahora es imposible por la falta de pluralidad interna, sobre todo mientras haya cargos agradecidos.
Y si el PSOE quiere aislar a VOX ahora tiene la oportunidad de apoyar a la presidente Guardiola en Extremadura y dejar a VOX fuera de los centros de decisión. Eso sería una política responsable. Pero como está el patio parece inviable.
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