Filiaciones y paternidades borbónicas

01 de mayo 2023 - 06:00

A nuestro ex rey, al que llaman el emérito sin ser de Mérida, le ha surgido una (nueva) presunta hija llamada Alejandra, que él no la reconoce como tal. Es llamativo esto de las filiaciones naturales, que decían los viejos juristas: las de los hijos extramatrimoniales. En mi vida profesional me he encontrado con distintos procedimientos de filiación, aunque ninguno de ellos haya sido de un Borbón ni de un Iglesias. Son asuntos complejos y dolorosos, en los que asoma la patita el animal feroz del engaño. En una ocasión vi discutir la paternidad y su consiguiente régimen de visitas a un señor que tenía seis dedos en cada mano… igual que el menor de edad al que no se le reconocía como hijo. Otra vez asistí a la "violación" de un hombre al cual su pareja aseguró que era estéril, con objeto de intentar quedarse encinta "milagrosamente". Cuando aquél le planteó a la embarazada si iba a abortar, dio comienzo la tercera guerra mundial. En otra ocasión la cuestión se judicializó a raíz de la discrepancia sobre el nombre y/o el apellido del recién nacido. Un mal consejero advirtió al presunto padre que antes de nada hiciera una prueba de paternidad al chiquillo, y si no era suyo se desentendiera de él. Aquello enfureció a la madre.

Dice el Código Civil que la maternidad es cierta y la paternidad se presume, y es esta una verdad genética, a pesar de estos tiempos de la confusión de géneros, sexos y transformaciones. Otro caso que tuve trató de un hombre al que los amigos insinuaban que su hijo mayor no le pertenecía. Once años tenía la criatura y, efectivamente, mi cliente veía que el chiquillo no se le parecía en nada, así que lo comentó con la madre, confesándole sus sospechas. La respuesta fue tremenda. Aquella señora contactó con un laboratorio y concertó una cita para padre e hijo, haciéndole al primero de los dos una peligrosa advertencia: "Cuando salga confirmada tu paternidad, olvídate de volver a verlo en toda tu puta vida". La amenaza se cumplió a medias: resultó fuera de toda duda que no había raigambre genética entre mi cliente y el niño, y éste cortó inmediatamente la relación con el chiquillo porque le dolía profundamente cada vez que lo veía. Eso sí, la madre puso todo tipo de problemas para prolongar todo el tiempo posible la percepción de la pensión alimenticia que recibía por su hijo, que no era ya el de mi cliente.

La imagen pública de SSMM Juan Carlos I está sufriendo grandes reveses y no voy a decir que no tenga toda la culpa de ello. La vida frívola, despreocupada, incluso egoísta, forma parte indisoluble tanto de un rey como de un presidente de la república. Los méritos del emérito cada vez tienen menos peso, convirtiéndose en un personaje de papel couché al nivel de Kiko Rivera, Tamara Falcó o Mario Vaquerizo. Un día es investigado por Hacienda, otro por la Fiscalía y ahora van y le reclaman una lejana paternidad. La distópica pregunta sería distinta: la Constitución proclama la igualdad de derechos de los hijos matrimoniales y los extraconyugales, ergo ¿si aparece un descendiente varón mayor que el Rey Felipe VI, podría impugnar su coronación al poseer un derecho anterior al de su hermanastro según la ley de sucesión a la corona?

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