Desde el momento en que se suspendieron las clases, políticos y administraciones se apresuraron a anunciar que ojo, esto no son vacaciones. Tareas por correo, libros electrónicos, sesiones on line… los docentes entraron en una suerte de hiperactividad que, me temo, respondía más a la necesidad de demostrar que seguían trabajando que a un análisis de lo que de verdad requieren los niños en esta situación. Los padres, alarmados al principio sobre cómo iban a entretener a sus hijos durante las largas horas del día, claman ahora por un respiro.

Son generalidades, claro. Hay de todo. Maestros y centros de todo tipo, y niños que, dependiendo de su edad, sus circunstancias o su carácter, se lo toman con más calma o más angustia.

Estamos ante una situación nueva y comprendo que al principio todos hemos ido dando palos de ciego. Tanteando cómo afrontar mejor este aislamiento, también desde el punto de vista educativo. Pero creo que tras varias semanas de experiencia, deberíamos haber descubierto, si no el método perfecto, al menos el enfoque más adecuado del problema. Y hemos vuelto a equivocarnos. Llevamos días de debate sobre el futuro de los estudiante: si habrá evaluaciones, si tendrán que avanzar temario, si podrán repetir curso, si deberán recuperar los conocimientos no adquiridos.

Los niños regresaron del colegio el 13 de marzo y desde entonces no han pisado la calle. Han tenido que aprender a vivir encerrados, a superar el miedo a la enfermedad, a gestionar conflictos familiares, a soportar la ausencia de sus amigos, a tragarse la rabia y la tristeza, a aburrirse. A nadie parece preocuparles cómo podemos ayudarles a atravesar estos duros momentos con el menor impacto emocional, a que salgan de esta fuertes, alegres y con ganas de seguir aprendiendo. Nos importa más si han avanzado en la división por dos cifras o si se acordarán de los principales ríos de Europa.

¿De verdad puede suponer tanto la pérdida de tres meses en el recorrido educativo de un niño? Porque lo que no hay duda que les va a dejar huella es esta crisis, y no lo estamos teniendo en cuenta.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios