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Jorge Corrales: “El placer de leer y la literatura reflexiva pueden ir de la mano”

Libros

El narrador propone en ‘El escritor y la espía’ una intriga ambientada en Berlín y habitada por personajes complejos.

Vanguardias en la agonía del franquismo

El escritor Jorge Corrales, con un ejemplar de su nueva novela. / Planeta
Salvador Gutiérrez Solís

02 de febrero 2026 - 06:30

Tras el éxito de su primera novela, Las chicas del muro, el guionista y narrador madrileño Jorge Corrales regresa con El escritor y la espía (Planeta), una historia de libros, la Stasi y códigos misteriosos, que nuevamente transcurre en Alemania.

Pregunta.–Haga un ejercicio de marketing: ¿qué encuentra el lector en El escritor y la espía?

Respuesta.–Pues son dos novelas en una. Por un lado, es una intriga de espías con sus enigmas y sus giros y, por otro lado, es una profundización sobre el acto de escribir. Lo divertido de la novela es que la historia de espías, está protagonizada por escritores y la trama sobre la escritura, la llevan los espías.

P.–La suya es una novela de suspense empleando elementos culturales, lo que deja claro que el género se adapta a todos los ámbitos.

R.–Sí, mi idea siempre fue salirme del corsé de que para hablar de cosas complejas hay que utilizar estructuras complejas. Creo que el género puede ser un vehículo perfecto para tocar temas con profundidad. Como decía Billy Wilder, tengo diez mandamientos para hacer una buena película, los nueve primeros son no aburrir. Mi intención era unir los dos extremos de la literatura: el mundo del placer de la lectura, con la literatura más reflexiva. Yo tengo la opinión de que pueden ir de la mano.

P.–Regresa tras su primera novela, Las chicas del muro (2023), otra vez a Alemania, ¿por comodidad, por el amplio conocimiento que tiene de ese país, o por la fascinación que ejerce sobre usted?

R.–Bueno, porque es mi ciudad. Yo he crecido allí como escritor y también como persona, así que se me hace sencillo dialogar con la ciudad. Sé por dónde andan mis personajes, cuando tiempo pueden hablar hasta cruzar una esquina. Ahora vivo en Madrid y la mayor parte del tiempo tengo que sacar el móvil para orientarme por la ciudad porque no la conozco.

“Berlín lo ha vivido todo: días de champán y rosas y días de la más inmunda tristeza”

P.–Recuperando sus exitosos hilos en X, Berlín es #pobreperosexy, pero también muy enigmática, a tenor de la historia que nos ofrece.

R.–Berlín es una ciudad donde puedes encontrar de todo, la historia del último siglo pasa por sus calles, por lo tanto, ha vivido días de champán y rosas y días de la más inmunda tristeza. Así que puede mirarla desde muchas perspectivas. En esta novela he decidido mirar hacia un terreno poco explorado, finales de los setenta y principios de los ochenta, en la Alemania del Este. Mientras se publican cientos de libros cada año sobre los campos de exterminio, no hay mucha literatura sobre este periodo. Y es una pena, porque mucho de lo malo de nuestro tiempo, como el control de la información y el valor de los datos, empezó allí.

P.El escritor y la espía es además una historia de amor. Y no solo entre personas.

R.–Sí, parece raro que una historia sobre la Stasi acabe siendo un canto de amor a la escritura, pero eso fue lo que me llamó la atención de esta historia, que podía ser a la vez un thriller clásico en estructura, pero me dejaba manga ancha para hablar sobre un tema que me apasiona como es la escritura. Y más exactamente, la gente que empieza a escribir por primera vez y descubre que hay una forma de expresarse que le permite sacar todo lo que tiene dentro. Si yo no hubiera encontrado la escritura, estoy seguro de que sería más infeliz.

P.–Daniel, el protagonista de su historia, se encuentra en varias encrucijadas: vitales, sociales, estructurales…

R.–Daniel Medina es producto de la propia semilla de la historia. En un periódico alemán encontré un reportaje sobre un grupo de agentes de la Stasi que, una vez por semana, quedaban a hablar de metáforas, de poesía y de sus intimidades. Me pareció una contradicción tan grande; unos personajes tan oscuros, dedicados a la vigilancia de la sociedad, por unas horas decidieran abrirse y mostrar quién eran realmente a través de la literatura, que Daniel se contagió de esas contradicciones y se configuró como un personaje lleno de altos y bajos, con problemas que ni el mismo entiende.

“Los personajes no podían ser de una pieza, este libro no es de buenos y malos”

P.–Sus personajes se mueven en una ambigüedad moral que hace que a veces amemos a los personajes y al segundo podamos odiarlos.

R.–Eso forma parte del género. El mundo de los espías, el de John Le Carré, no el de Jame Bond, está lleno de personajes ambiguos. No hay un lado bueno y otro malo, se mueven en un gris que los hace interesantes, porque nunca sabemos cómo van a actuar. Esta es otra contradicción más que quería que quedara plasmada en la novela. Los personajes no podían ser de una pieza, este libro no es de buenos y malos. Aquí todo busca sumir al lector en una especie de limbo donde cualquiera puede ir hacia un lado o hacia el otro. Un piropo que me lanzó el otro día un lector fue que, con esta novela, había tenido que “pensar demasiado” y me lo dijo como algo positivo.

P.–Tiene El escritor y la espía mucho de juego, invita constantemente al lector a que participe de manera activa.

R.–Me encanta que comente esto, porque. Durante la escritura de la novela, eso fue lo que pretendí todo el tiempo. En un momento de la historia, Daniel comenta que el lector es un espía, siempre buscando saber más del autor. Para conseguir eso, tenía que generar que quien leyera la novela se lo tomase como un juego literario, siempre intentando saber hacia dónde le estoy llevando. Aunque, espero que sin adivinar el final.

P.–Muy conocido en las redes, ¿sus lectores en papel son muy diferentes a los virtuales, o en gran medida son los mismos?

R.–Pues no lo sé, eso habría que preguntárselo a los lectores, no sé si me leían antes en redes. Sí he notado es que con la novela llego más adentro de los lectores. Cuando hablo con ellos, me comentan lo mucho que se han emocionado con mis novelas o lo que les ha sorprendido mi forma de escribir. Una chica me escribió porque el día del apagón, después de años sin leer, cogió mi novela porque la tenía por casa y se la acabó el mismo día, aun cuando ya había vuelto la luz. Con los libros se produce una magia que nunca conseguirán las redes.

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